Cuba y las tinieblas del racismo

Cuba y las tinieblas del racismo

(Periodista Latino/BBC Mundo, Fernando Rasverg).- El 10 de octubre es el aniversario de la liberación de los esclavos en Cuba. Fue el día en que el «padre de la patria», Carlos Manuel de Céspedes, liberó a sus esclavos para que se integraran a la lucha por la independencia. Pero 138 años después, el racismo sobrevive aún en la sociedad cubana.

A pesar de que a partir de 1959 fueron abolidas todas las prácticas institucionales, públicas y privadas, que de alguna forma sostenían este flagelo, el fenomeno aún está presente.

Cuba fue una sociedad tan racista que a mediados del siglo XX habían parques con asientos diferenciados para blancos y negros, y al dictador Fulgencio Batista se le negó la entrada a un club privado por ser mulato.

Cambios

Hoy la situación ha cambiado sustancialmente pero recientes investigaciones atestiguan que el racismo no es un mal del pasado sino que todavía está presente con su carga de marginación social y económica.

El Babalao (sacerdote) afrocubano Pablo Linares dijo a BBC Mundo:

«El 99% de los negros vino a tener refrigerador a partir del año 1975 que empiezan a darlos por méritos laborales, nacimos sin refrigeradores, sin televisores, sin radios».

Linares agregó que antes de 1959:

«Teníamos la mente en tinieblas, no había cultura, el 90% éramos analfabetas y creíamos que éramos analfabetas porque éramos brutos y no por un sistema bien montado basado en el racismo. Nos mezclábamos con el blanco pobre, pero el blanco más pobre que hubiera si conseguía dinero entraba en la sociedad, pero nosotros ni con dinero. Fíjate que había hasta prostíbulos sólo para negros».

La revolución cubana mejoró su situación, según afirmó Nicolás Hernández, presidente de la Fundación Nicolás Guillén, «gracias a las políticas educativas generales y al fin del racismo institucional».

Gracias a estas políticas:

«Se gradúan por primera vez en el país de forma masiva profesionales de la raza negra» pero aclaró Hernández que «todo ésto no es suficiente, hace falta la eliminación de las desigualdades sociales».

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