López Obrador empuja al abismo a la izquierda mexicana

López Obrador empuja al abismo a la izquierda mexicana


PD (BBC Mundo).- México tiene desde ayer tres presidentes. Uno, supuestamente, en ejercicio: Vicente Fox. Otro, electo: Felipe Calderón. Y un tercero, «legítimo»: Andrés Manuel López Obrador. El líder del populismo mexicano consumó anoche, según Enrique Krauze, «un paso más hacia el precipicio, llevándose de paso la coherencia democrática y la respetabilidad cívica de su partido».

Explica Manuel Cascante en ABC que. de momento, las encuestas ya constatan una manifiesta pérdida de apoyo entre la ciudadanía que le otorgó su voto el pasado 2 de julio.

Aunque eligiese una fecha tan simbólica como la del aniversario de la Revolución y se hiciera acompañar por decenas de miles de seguidores, la «coronación» del ex candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD) es acogida de forma mayoritaria con repulsa y recochineo. Así, hace meses que el dibujante Calderón (nada que ver con el futuro mandatario) lo caricaturiza con un rollo de papel higiénico colgado del pecho, a modo de banda presidencial.

Mientras López Obrador repite fuera de sí, expresiones como «ese bulto de Vicente Fox», «el títere» y «el pelele» de Felipe Calderón, «la derecha reaccionaria y vendepatrias», «los pirrurris» (pijos)…, en el PRD los radicales parecen haberse hecho con las riendas, después de que el partido lograra, en las pasadas elecciones legislativas, los mejores resultados de su historia. Salvo excepciones -como el gobernador de Guerrero, Zeferino Torreblanca, que se negó a asistir a la pantomima de ayer en el Zócalo capitalino-, son hoy los perredistas más extremos quienes marcan la agenda de esta fuerza política.

Pero dentro del grupo comienzan a alzarse voces que achacan su derrota en las presidenciales no a ese presunto «fraude» que nadie ha podido demostrar, ni siquiera sembrar una duda razonable, sino a sus propios errores, empezando por la arrogancia del caudillo tabasqueño.

La crisis interna se hizo manifiesta este domingo, cuando la corriente Izquierda Democrática Nacional acusó a Nueva Izquierda -el sector más influyente en el PRD- de intentar un «golpe de Estado» en el seno perredista para desconocer el liderazgo de López Obrador.

Tras esta «investidura» comienzan diez días de renovada «resistencia pacífica», que culminarán en el intento de impedir, «de cualquier forma», que Calderón jure su cargo en el Congreso el próximo 1 de diciembre. El PRD asegura que el presidente electo no podrá llegar «ni por tierra ni por aire» a la Cámara de Diputados.

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