Clinton y Obama llegan empatados a la cita del Supermartes

(PL).- El senador afroamericano Barack Obama y la ex primera dama y senadora Hillary Clinton llegan igualados a la recta final de la maratón de las primarias demócratas para la Casa Blanca.

En vísperas del supermartes,cuando votan una veintena de estados, varios sondeos revelan que Obama, que se ha presentado como el candidato del cambio, está a punto de alcanzar a Clinton, la candidata de la experiencia.

La ola de entusiasmo por Obama ha llegado a Chappaqua, el pueblo de 9.000 habitantes al norte de Manhattan donde hace nueve años los Clinton, todavía inquilinos de la Casa Blanca, compraron una casa para disponer de una residencia en el estado de Nueva York, circunscripción por la que Hillary Rodham Clinton, nacida en Chicago, se presentó a las elecciones para el Senado en 2000.

El sábado a mediodía, Martin Cohen, médico de 53 años, colocaba carteles de propaganda electoral en la esquina de la calle King y la Bedford Road. A los pocos minutos llegaron Mary Refling, una profesora de 53 años, y Liz Fuerstman, una ex abogada de 42 años y soccer mom.Las llamadas madres del fútbol, que pasan el día acompañando a sus hijos a actividades extraescolares, fueron clave en la victoria del presidente Bill Clinton en 1996.

Los tres se acababan de conocer: se habían dado cita por internet. Los tres viven en Chappaqua, una de las poblaciones con una renta per cápita más alta de todo Estados Unidos. Y los tres dedican su tiempo libre a hacer campaña para Barack Obama, el rival de su ilustre vecina.

«Yo di mucho dinero a la campaña de Hillary», confesó Fuerstman, con una pancarta pro Obama en la mano. Tras la victoria de Obama en las asambleas electivas de Iowa, a principios de enero, cambió de opinión. No le gusta la campaña agresiva de los Clinton. Ni el hecho de que Hillary, en el 2002, votase en el Senado a favor de otorgar poderes al presidente George W. Bush para lanzar la guerra de Iraq.

«Hay que pasar página. Si gana Hillary, habremos pasado 25 años gobernados por las familias Bush y Clinton», apuntó Cohen, que asegura haber votado al Partido Republicano en elecciones anteriores. «Necesitamos a alguien más joven que yo», sonríe. «Es el momento adecuado para que un afroamericano sea presidente. Y lo digo como blanca anglosajona que vive en uno de los municipios más ricos de América. Obama une. A negros y blancos, a pobres y ricos», dijo Refling.

En todo Estados Unidos, Clinton cuenta con el 47% de apoyos, y Obama con el 43%, según un sondeo publicado ayer por The Washington Post y la cadena ABC con un margen de error de cuatro puntos. Otro sondeo, del Pew Research Center, otorga el 46% de los votos a Clinton y el 38% a Obama. A mediados de enero la distancia entre ambos era de quince puntos. El senador de Illinois no ha dejado de acortar distancias respecto a la ex primera dama desde enero, cuando comenzó el ciclo de primarias.

La posibilidad de que la jornada de mañana, auténtica jornada nacional, termine sin un vencedor claro, es verosímil. En el supermartes,lo decisivo será el recuento de delegados, que no siempre refleja los porcentajes de cada candidato.

El discurso limpio y visionario de Obama enamora a jóvenes, intelectuales y a profesionales de clase media-alta, como muchos habitantes de la ciudad de Nueva York y muchas poblaciones vecinas, como Chappaqua.

Clinton carece del carisma y la capacidad de hacer soñar de Obama. Y ha perdido terreno entre los afroamericanos y el electorado burgués bohemio: el consumidor de vino blanco, en palabras Karl Rove, el asesor de cabecera de Bush. Pero sigue siendo más conocida. Y, con su imagen competente y experimentada, llega a unos segmentos del electorado – hispanos, jubilados y trabajadores: bebedores de cerveza, según Rove- con los que Obama tiene dificultades.

Chappaqua, hoy bastión demócrata, ya tuvo un candidato presidencial. En 1872, Horace Greeley, propietario y director de The New York Tribune,un diario en el que colaboró Karl Marx, se presentó contra Ulysses Grant, general de la guerra civil. Perdió. Hay pocas aldeas en el mundo que puedan presumir de contar con tantos conciudadanos que ambicionaron la presidencia de Estados Unidos.

«¿No sería sorprendente que Chappaqua no eligiera a Hillary Clinton?», se pregunta Al Hutin, un profesor jubilado que nació aquí hace 77 años y ahora se ocupa de la casa museo dedicada a Greeley. «Pero no creo que voten por ella – matiza- por el solo hecho de ser de aquí».

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