El joven ecuatoriano expulsado se vuelve a unir a su familia en Bélgica con un visado

El joven ecuatoriano Rothman Salazar, que fue expulsado de Bélgica el 30 de agosto debido a su situación irregular, ha vuelto ayer de manera legal al país y se ha reunido con su familia y sus amigos tras haber vivido dos meses con sus abuelos en Ecuador.

«Estoy muy contento de ver a mi madre y mis hermanas y de conocer por primera vez a mi sobrina recién nacida», ha declarado Salazar a Efe nada más aterrizar en Bruselas.

Salazar fue recibido en el aeropuerto de la capital belga por su familia, sus abogados, y dos miembros de una organización de apoyo a extranjeros que se ha hecho responsable de él ante las autoridades durante su estancia en el país.

A pesar de su alegría, el joven admitió que siente «un poco de tristeza» por haber dejado a sus abuelos, tíos y primos en Ecuador, según indicó muy cansado tras el viaje desde su país natal.

Rothmanm, de 19 años, obtuvo en Ecuador un visado de estudiante y podrá residir en Bélgica por lo menos los cinco años que durará finalizar la carrera de ingeniería industrial, que iniciará el próximo lunes, más de dos meses después de que empezaron los cursos.

«El director me aseguró que Rothman no llevaría mucho retraso y que le ayudarían a recuperar todo lo visto», según explicó a Efe la madre del joven, Nuria Perugachi, que está aliviada de volver a ver a su hijo.

«Estoy más tranquila de tener otra vez a Rothman a mi lado, y estoy muy contenta de que ya no podrá tener problemas porque se encuentra en una situación legal», ha destacado Perugachi.

Nuria llegó a Bélgica en el año 2000 y algo más de un año después la siguieron Rothman y sus tres hermanas, de las que sólo la mayor, Daisy, está regularizada.

Salazar fue detenido el pasado 13 de agosto cuando celebraba su 19 cumpleaños junto a varios amigos y un vecino llamó a la policía a causa del ruido.

Los agentes comprobaron su identidad y, al constatar que no tenía los papeles en regla, trasladaron el caso a la Oficina de Extranjería, que ordenó su expulsión.

Después de varios recursos rechazados iba a ser expulsado del país en el que residía desde hace seis años, aunque al final se acogió a la modalidad de salida voluntaria, que le permitía la posibilidad de un retorno, y dejó Bélgica el 30 de agosto.

Desde su detención hasta el día que regresó a Ecuador, Salazar permaneció internado en el centro cerrado 127 bis en la localidad de Steenokkerzeel, al norte de Bruselas y junto al aeropuerto nacional.

Rothman acababa de aprobar sus estudios secundarios y ya estaba inscrito en la carrera de ingeniería.

Varias organizaciones han denunciado el caso de Salazar por la falta de comprensión de las autoridades ante la situación del joven, que estaba tan bien integrado que se vería fácilmente regularizado si el Gobierno hubiera aprobado una nueva normativa propuesta el pasado mes de mayo por la ministra de Inmigración, Annemie Turtelboom.

El propuesta de la ministra establece un sistema por el que un residente sin papeles que solicite ser regularizado por razones humanitarias urgentes obtenga un permiso de residencia si acumula al menos setenta puntos.

Entre otros criterios, tener trabajo valdría cuarenta puntos; formación, diez, y el conocimiento de uno de los idiomas oficiales, veinte.

Sin embargo, medio año después de la presentación del documento, el Gobierno todavía no ha conseguido ponerse de acuerdo sobre la propuesta.

Dado que la madre y dos hermanas del ecuatoriano todavía permanecen de manera irregular en Bélgica, es posible que la familia se vuelva a enfrentar con la expulsión de otro de sus miembros.

«Espero que el Gobierno apruebe pronto la circular, porque todas cumplimos suficientes criterios para ser regularizadas», ha explicado Perugachi. EFE

Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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