Los organizadores buscan darle más espacio y relevancia al arte de América latina

Arte latinoamericano en la Feria de Arte Contemporáneo de Madrid

Curadores y artistas coinciden en que ya no se pueble hablar de arte desde un punto de vista geográfico

Arte latinoamericano en la Feria de Arte Contemporáneo de Madrid
ARCO 2011 Madrid.

Mientras se discute la continuidad de la feria, que llega a su XXX edición, los organizadores buscan darle más espacio y relevancia al arte latinoamericano

El artista mexicano Israel Moreno colecciona páginas de periódicos que luego va tachando línea por línea hasta que se detiene en una frase: El Gato, El Coyote, El Padrino; todos son apodos de algunos delincuentes que operan en Ciudad de México. Las páginas se exponen estos días en una sección especial dedicada a Latinoamérica en la feria de arte contemporáneo ARCO en Madrid.

«Moris (Israel Moreno) es un artista joven que trabaja la periferia del D.F. (distrito federal), una realidad que se puede aplicar a la periferia de muchas grandes ciudades. En la periferia luchas por sobrevivir como en la selva. De ahí el juego con los apodos de animales. El tema de la violencia si es un tema recurrente en algunos artistas jóvenes», comenta a BBC Mundo Mayela Castro de la galería Arroniz de Ciudad de México.

La obra forma parte de una selección de 14 galerías que participan en la muestra Solo Projects: Focus Latinoamérica.

Mientras se discute la continuidad de la feria, que llega a su XXX edición, los organizadores buscan darle más espacio y relevancia al arte latinoamericano. Sin embargo, curadores y artistas coinciden en que ya no se pueble hablar de arte desde un punto de vista geográfico.

¿Un estilo latino?

«¿Se puede hablar de arte latinomericano? Sí y no.Hay temas como la crisis que están muy presentes pero que también los puedes encontrar en otros artistas. Ahora bien, esa idea que se tenía del arte latino como desfasado con respecto a Europa o a Estados Unidos ya no es así», explica a BBC Mundo la curadora Julieta González, comisaria asociada de arte latinoamericano de la Tate Gallery en Londres.

«En ello han tenido que ver los museos de países como México que han mejorado su discurso, que están analizando las condiciones de la creación artística, que apoyan el trabajo no sólo desde un punto de vista comercial. La imagen de Latinoamérica era la que se conocía en las casas de subasta, muy exótica, muy cliché cuando su arte es mucho más crítico y conceptual», agrega la experta.

González subraya la movilidad del mundo actual, la de artistas que tienen como foco a la región sin ser latinoamericanos o que siendo latinos viven en ciudades como Miami o Madrid.

Uno de ellos es el catalán Antoní Miralda quien vive en Miami. El artista dedicó cuatro años recorriendo América Latina para documentar sus sabores y dichos populares dentro de un proyecto más grande, el Food Cultura Museum.

«Miami es como una ventana hacia Latinoamérica. Hay nostalgia pero también vida; el país revitaliza mucho las raíces culturales que se exaltan con la inmigración. Desde allí decidí desplazarme del Caracas de Miami al Caracas de Venezuela», le cuenta el artista a la BBC.

Sabores y lenguas

«No es lo mismo que te digan ‘camarón que se duerme se lo lleva la corriente en Lima’ a que te digan lo mismo en La Habana: ‘camarón que se duerme se lo comen los turistas’. La raíz es la misma pero el contexto es diferente», explica Miralda delante de una pared tapizada de fotografías de comidas: un pastel de novia, una cabeza de cerdo, un perrito caliente cargado de salsas, moles de distintos colores.De lejos el menú parece sacado del mismo país pero en cada columna de fotos se lee el nombre de una capital latinoamericana: Montevideo, Bogotá, Sao Paulo.

«Hemos hecho un plato de cada ciudad, la vajilla imaginaria de Caracas, con un dibujo, una comida, un objeto», explica mientras señala varios frigoríficos llenos de imágenes y productos de cocina.

«La mayoría de ingredientes de cocina fueron comprados en Madrid. Forma parte del concepto de Round Trip (viaje redondo). Ahora se diluyen las fronteras, los productos típicos de algunos países se consiguen aquí con otras marcas», subraya el artista.

En ese sentido el venezolano Henrique Faría, de la Galería Faría+Fábregas, en Nueva York, considera que cada vez es más difícil
percibir las fronteras en el arte.

«Todo se mezcla. Si haces un trabajo sobre los Andes o la biodiversidad puedes pensar que es latinoamericano pero no necesariamente; ahora hay mucha movilidad de intereses y de artistas», comenta a BBC Mundo mientras enseña la obra de la argentina Margarita Paksa.

Universalidad

Faría se detiene en tres cuadros en los que se leen tres palabras: Justicia, Violencia, Libertad.»Esta obra la hizo la artista en los años setenta cuando Argentina pasaba por una represión horrenda. Si la analizas te das cuenta que es una obra universal. Cuando la Libertad y la Justicia están fuera de foco se llega a la Violencia. Sólo hay que ver el caso de Túnez, Egipto», detalla el experto.

«Seguramente en los años sesenta y setenta había un matiz político que caracteriza el arte que provenía de Latinoamérica. Las obras se parecían porque la gran mayoría de países estaban viviendo regímenes políticos. Hoy en día el abanico es mucho más amplio y basto», agrega Faría.

En su recorrido por el continente, Miralda no sólo encontró Sabores y Lenguas, como se titula su obra, sino también una afinidad común.

«Encontré una dosis tremenda de apertura, de ganas de hacer, de comunicar, de poner en marcha. En muchos países no se puede, en Europa hay muchas barreras. No sé si esa necesidad proviene de las problemáticas sociales, de la virginidad, de vivir al límite pero el hecho es que la generosidad está ahí», subraya el artista.

 

 

 

 

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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