Opinión

Xenofobia y ventaja electoral

"Puede que esas actitudes den un puñado de votos, pero lo que es seguro es que acreditan la condición de miserables"

Xenofobia y ventaja electoral
Carlos Carnicero.

Si los valores de una sociedad se miden por el efecto llamada que pueden tener políticas de persecución de inmigrantes, los hechos dicen mucho de esa sociedad y de quienes predican esas políticas

¿Por qué, de repente, la persecución de inmigrantes sin papeles ha adquirido de nuevo valor electoral?

Ocurrió que el ayuntamiento de Vic se negó a inscribir en el censo a quienes no tuvieran la documentación al día, contrariando lo que dice la ley.

Y un ayuntamiento gobernado por una coalición de centro izquierda catalana ha facilitado la coartada para que el PP construya su mensaje electoral xenófobo.

Pero vayamos por partes. ¿Significa el empadronamiento regularización de la situación de quien carece de documentación suficiente para adquirir residencia española y permiso de trabajo? Evidentemente, no.

Eso no está en cuestión. Es una forma de regular la existencia de hecho de un extranjero en España sin que le otorgue derechos de residencia ni de trabajo y si la documentación mínima para que pueda recibir asistencia médica y escolarización sus hijos.

Como en otras ocasiones, quienes mantienen una actitud xenófoba quieren camuflar sus intenciones que prenden colocar en la órbita de pretensiones más nobles, como evitar confrontaciones sociales. El instinto básico determina que en la época de escasez de trabajo los inmigrantes se constituyen en un estorbo proporcional a la solución que representan cuando hay falta de mano de obra.

La segunda cuestión es que nos encontramos en un momento de casi nula llegada de inmigrantes sin documentación. La crisis económica hace de efecto de disuasión y muchos de los que ya se han ido han dado buena cuenta de las dificultades del mercado de trabajo español.

Pero, por qué esa inquina añadida a quienes no han conseguido regularizar su situación. No se está discutiendo dotarles de residencia; pero satisface alguna pretensión noble que no puedan empadronarse. Los que así opinan pretenden que vivan escondidos, sin tener siquiera la constatación de su existencia real y la capacidad de ser atendidos en una urgencia médica.

Si los valores de una sociedad se miden por el efecto llamada que pueden tener políticas de persecución de inmigrantes, los hechos dicen mucho de esa sociedad y de quienes predican esas políticas. Puede que esas actitudes den un puñado de votos, pero lo que es seguro es que acreditan la condición de miserables. (OTR)

 

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