Francia deportó en 2009 a 25 gitanos al día, según un organismo de derechos humanos

Francia deportó en 2009 a 25 gitanos al día, según un organismo de derechos humanos
. EFE/Archivo

Francia deportó en 2009 a un total de 9.800 gitanos a Rumanía y Bulgaria, es decir, una media de unas 25 personas al día, declaró hoy a Efe el responsable para ese colectivo de la Federación Internacional de DDHH (FIDH), quien entiende que la diferencia es que ahora París no esconde su cara «racista».

Según el encargado de la misión sobre los gitanos en la FIDH, Malik Salemkour, la diferencia entre la actitud francesa y la de otros socios europeos que llevan a cabo el mismo tipo de acciones, como Gran Bretaña, Dinamarca o Bélgica, es que Francia actualmente practica una «política de estigmatización» y «lo dice oficialmente».

«Ya hay un contagio de la política de estigmatizción (de los gitanos), con la particularidad de que Francia lo dice oficialmente», declaró Salemkour.

Tras una deportación inicial de cerca de un centenar de gitanos a Rumanía ayer jueves, hoy está programado un segundo vuelo que expulsará a su país de origen a otros 139 gitanos asentados ilegalmente en Francia, hasta completar una lista de unas 700 personas que abandonarán el país en los próximos días.

Desde el Gobierno insisten en que se van sin ser forzados, acogiéndose al llamado programa de ayudas al retorno, es decir, con un billete de avión y 300 euros por adulto y 100 euros por menor.

Ante las críticas, el ministro de Inmigración, Eric Besson, aseguró que Francia «no tiene lecciones que recibir» y subrayó que su país se encuentra «entre los más respetuosos de Europa en materia de derechos para los extranjeros y, en particular, de los extranjeros en situación irregular».

Para el responsable de ese colectivo en la FIDH, sin embargo, «no hay soluciones romanís (gitanos originarios del este de Europa) ni hay soluciones gitanas» sino que hay «soluciones de cara a una cuestión de vivienda, a una cuestión de escolarización, o de acceso al empleo».

«Los individuos no se definen respecto a su grupo sino respecto a lo que hacen y a cómo actúan», agregó.

Desde la FIDH se critica también la «amalgama» que confunde a nómadas con gitanos, romanís, zíngaros o rumanos y que hace que parte de la opinión pública piense que «todo el mundo es un ladrón».

La solución, dice la organización de defensa de los DDHH con sede en París, pasa por «la igualdad de derechos de los inmigrantes rumanos y búlgaros con los otros», ya que en Francia existe un régimen transitorio para los ciudadanos de esos países que hace que no tengan acceso al empleo como un polaco, un húngaro y, por supuesto, un español o un italiano».

Rumanía y Bulgaria forman parte de la Unión Europea (UE) desde enero de 2007 pero, como ocurre con cualquier nuevo estado miembro, algunos socios comunitarios les aplican periodos transitorios con restricciones para los nacionales de estos países, fundamentalmente en materia de trabajo.

Para Salemkour hay que asumir «que dormir en la calle, sea un francés o un extranjero, es inaceptable» al igual que el hecho de que «un niño no esté escolarizado», independientemente del colectivo al que pertenezcan esas personas, para evitar situaciones de «segregación».

«Si los romanís tienen dificultades sociales, que se traten de manera individual o familiar, pero no de manera global y étnica», concluyó.

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