En libertad con cargos los 6 jóvenes abusones

Los facinerosos apaleaban al incapacitado y este mendigaba aterrorizado

La víctima es un hombre soltero y sin familia de 67 años

Los facinerosos apaleaban al incapacitado y este mendigaba aterrorizado
Violencia, abuso, crimen y extorsión. PD

Los detenidos hacía semanas que irrumpían en el domicilio de la víctima, de 67 años, en Olvera, robándole comida tras propinarle golpes

Cuenta Rosa Romero en ‘Diario de Cádiz’ que hacía algunas semanas que ella lo notaba raro. Que Arturo, un vecino de Olvera de 67 años de edad, soltero y sin familia, incapacitado y bajo tutela de una institución social por decisión judicial, parecía estar siempre asustado.

Apenas dormía y apenas probaba bocado. Ella lo había achacado a las molestias que los

Hasta que de pronto, hace poco, le vio el labio roto y un enorme moratón en la mejilla izquierda.

«Me ha dado con la pared», le dijo Arturo cuando ella le preguntó qué le había pasado. Con horror, descubrió poco después la causa del terror que ella veía en sus ojos: un grupo de jóvenes de la localidad serrana habían irrumpido en las últimas semanas varias veces en su casa., una pequeña vivienda emplazada en la calle Guarino. para pedirle dinero.

Como Arturo está incapacitado judicialmente para disponer de sus bienes, acababan robándole comida tras propinarle golpes. En la cara y por todo el cuerpo. Por eso ella había notado que faltaba comida. Que la reserva de latas bajaba, que la leche desaparecía, …

Así se lo contaron varios vecinos. Y ella, la mujer contratada por la Fundación Gaditana de Tutela, con sede en Jerez, a través de la delegación municipal de Asuntos Sociales de Olvera, para realizar al impedido las labores domésticas en su casa, puso en conocimiento de sus superiores lo ocurrido.

La Fundación formalizó una denuncia ante la Guardia Civil, y los agentes iniciaron las pesquisas que condujeron, este pasado martes, a la detención de cuatro jóvenes: Ismael G.C. y Cristóbal A.O, de 22 años, y con María Soledad F.R., de 20 años, y un menor de 17 años.

Todos ellos fueron conducidos a los calabozos del cuartel, con la excepción del menor, que quedó a disposición de la Fiscalía de Menores, mientras se realizaban las diligencias para su puesta a disposición judicial.

Pero faltaban por atrapar otros dos jóvenes más supuestamente implicados también, los hermanos Moisés R.H., de 24 años, y Samuel R.H., de 19 años, quienes, tras incoarse en su contra sendas requisitorias ( puesta en busca y captura), por fin comparecieron en sede judicial.

Y a todos ellos, un juez de Arcos los ha dejado en libertad con cargos, acusados de un delito contra la intimidad, derecho a la propia imagen e inviolabilidad del domicilio, y otro de vejaciones (tipo penal más grave que incluye las lesiones supuestamente realizadas a la víctima), con la obligación de comparecer en breve a un juicio rápido.

El grave suceso ha conmocionado a la localidad serrana, cuyos vecinos no se explican la crueldad que puede mover a un grupo de jóvenes a asaltar violentamente la casa de un impedido para robarle.

Muchos se explican ahora por qué Arturo en los últimos tiempos no paraba de pedir dinero «por todos los lados».

Él, que hasta ahora como mucho solicitaba «un eurito» para poder tomarse un café, últimamente casi mendigaba.

«Era para conseguirles dinero a los niñatos, para que ya lo dejaran en paz, para que dejaran de pegarle. Lo tenían aterrorizado al pobre», han indicado a este diario varios vecinos.

La víctima ha sido sometida a un reconocimiento médico, siendo extendido un parte d lesiones en el que se hace constar que ha sufrido rotura en el labio superior, y que tiene un moratón en la mejilla izquierda y múltiples hematomas por e l cuerpo.

Tras la detención del grupo, Arturo se muestra más tranquilo. Ha contado que había un mandamás, que todo apunta a que podría ser Cristóbal, natural de Málaga, el único que cuenta con antecedentes. Una falta de amenazas en 2008, y sendas detenciones, en 2010, por un delito contra el patrimonio, y el pasado mes de julio, por un robo con fuerza.

Hasta ahora, el incapacitado dejaba siempre la puerta abierta. Le daba miedo que le pasara algo y nadie pudiera entrar. Ahora, en la vivienda la cerradura ha sido cambiada y echan la llave.

 

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