Industria brasileña califica el actual Mercosur como un «obstáculo» para el comercio

Industria brasileña califica el actual Mercosur como un "obstáculo" para el comercio
. EFE/Archivo

La Confederación Nacional de la Industria (CNI) de Brasil calificó hoy al actual modelo del Mercosur como un «obstáculo» para las negociaciones comerciales y confió en que el nuevo Gobierno brasileño se empeñará en evitar una mayor devaluación del dólar para fortalecer las exportaciones.

«El actual Mercosur es un obstáculo para negociar acuerdos de libre comercio y tiene cuestiones políticas para ser resueltas. Le falta gobernabilidad para que el bloque asegure acuerdos internos y con otros países», declaró en una rueda de prensa con corresponsales extranjeros en Sao Paulo el presidente de la CNI, Robson Braga.

El nuevo titular del gremio industrial, cargo que asumió a finales de octubre, reconoció, sin embargo, que el Mercado Común del Sur (Mercosur), que integran Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con Venezuela en proceso de integración, «tiene un gran potencial para ser una fuerza importante».

Braga se refirió también a la fuerte apreciación del real sobre el dólar, que afectó al sector exportador en los últimos meses y llevó al Gobierno a tomar medidas para evitar la fuerte valorización de la moneda local.

«Es difícil establecer un precio ideal del dólar para las exportaciones. Pero por los estudios de los diferentes sectores de nuestra industria, ellos calculan un valor sugerido entre los 2,0 y 2,2 reales por dólar», comentó Braga.

El Gobierno, según informaciones locales, pretende pedir a la bolsa de Sao Paulo limitar las operaciones de derivados del dólar, como una de las medidas adicionales para frenar la avanzada del real frente al dólar.

En octubre, el dólar registró los valores mínimos de cambio en los últimos dos años, situación que condujo al Gobierno a adoptar un aumento del impuesto que se cobra sobre la inversión extranjera en renta fija y facilitar al Tesoro Nacional la compra de dólares y destinarlos al pago de la deuda externa, por un período de 48 meses.

«Una opción podría ser un período de ‘cuarentena’ para que las aplicaciones extranjeras se queden sin retorno. Que las inversiones extranjeras tengan que pagar impuestos y que las inversiones nacionales para fomentar exportaciones sean exoneradas», manifestó Braga.

El empresario confió en que el Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, que asumirá el poder el 1 de enero, atienda las peticiones presentadas por la CNI, antes de las elecciones, a los entonces candidatos presidenciales.

«Cuando era candidata (la presidenta electa Rousseff), ella asumió el compromiso de reducir la carga tributaria para las exportaciones y las inversiones», apuntó.

Además de la situación del cambio, el sector industrial pide la aceleración de las reformas tributaria, agraria y política y por un complemento de la de previsión social.

«Al sector le agradó el discurso de la presidenta (cuando fue elegida) y ella puede trabajar para conseguir los cambios al tener una oportunidad muy grande con el capital político que trae de las urnas y la mayoría que va a tener en el Congreso. Además porque conoce la economía brasileña muy bien», destacó Braga.

A su juicio, sin esas reformas, «Brasil está perdiendo competitividad y corremos el riesgo de una desindustrialización en algunos sectores».

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