MADURO SE GASTA UNA PASTA PARA INTERCEPTAR MÓVILES Y ORDENADORES

Las ‘ciberpiRATAS’ pagadas por el chavismo para espiar a periodistas y opositores

'Citizen Lab' detecta en Venezuela el uso de la herramienta conocida como 'FinFisher'

Las 'ciberpiRATAS' pagadas por el chavismo para espiar a periodistas y opositores
'Ciberespionaje' en Venezuela TV

La agrupación conocida como PackRat, tiene 'mordido' al más pintado

Desde hace ocho años una serie de personalidades de los países de la ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de América Latina), en especial, de Argentina, Brasil, Venezuela y Ecuador, son víctimas de una campaña de ‘software’ malicioso.

El régimen bolivariano viene utilizando desde hace un tiempo a expertos en materia de informática, para tratar de interceptar los correos electrónicos y las cuentas de Twitter de periodistas y de dirigentes de la oposición.

Pero esas operaciones, que venían siendo realizadas a través de prácticas rudimentarias, han tomado ahora un nuevo y preocupante rumbo: el régimen chavista ha contratado los servicios de un grupo de piratas en la red para espiar a la oposición venezolana, a periodistas y a la sociedad civil, según da cuenta este jueves 29 de septiembre de 2016 ‘El Nuevo Herald‘.

Y todo ello bajo el pago de cientos de miles de dólares, y con sofisticadas herramientas que permiten interceptar cualquier comunicación mantenida a través de los teléfonos móviles y de los ordenadores, incluyendo correos electrónicos, mensajes de texto y conversaciones de voz realizadas a través de Skype.

Con las mismas, se logra usar malware que permite monitorear directamente el uso de los aparatos en vez de simplemente interceptar las señales electrónicas que salen de los dispositivos, la encriptación utilizada por algunos servicios de mensajería dejan de ser una garantía de privacidad para los equipos intervenidos.

«OBJETIVOS SELECCIONADOS»

Las últimas versiones de estos equipos fueron adquiridos hace cerca de dos años por el régimen de Nicolás Maduro y desde entonces han sido utilizados para espiar a «objetivos seleccionados», dijeron a El Nuevo Herald fuentes cercanas al aparato de seguridad de Venezuela,

«Esos equipos están instalados», confirmó una de las fuentes que habló bajo condición de anonimato. «Fueron adquiridos hace más de año y medio».

Los nuevos sistemas otorgan métodos muchos más ágiles y sistematizados de intercepción y permiten monitorear las comunicaciones de miles de personas a la vez, haciendo uso servicios que están siendo ofrecidos a gobiernos de otros países como herramientas para combatir el terrorismo.

«Todo esto tiene el carácter de las armas, que pueden ser utilizada para bien, para brindar seguridad y proteger a la gente, pero que también pueden ser utilizada para el mal»,

dijo en Miami el experto en informática Vicente Pimienta.

Estando en manos de gobiernos autoritarios, como el venezolano, estas armas pueden ser usadas para espiar a la sociedad civil, y es fácil deducir que las herramientas de espionaje están siendo usadas para reprimir toda forma de disidencia, agregó Pimienta.

Un reciente estudio elaborado por Citizen Lab, un centro de investigación de la Universidad de Toronto, esboza el amplio uso de operaciones de espionaje cibernético contra periodistas y disidentes en países latinoamericanos vinculados con el bolivarianismo, incluyendo Ecuador, Argentina, Brasil y Venezuela.

Citizen Lab, entidad abocada a investigar el uso de tecnología por parte de gobiernos para espiar a sus ciudadanos, también anunció haber detectado en Venezuela el uso de la herramienta de ciberpiratería conocida como FinFisher.

Comunicaciones vulnerables

El software, que ha sido utilizado en varios países autoritarios para espiar las actividades de la oposición, normalmente es instalado en las computadoras, tabletas, teléfonos celulares y otros dispositivos sin que sus dueños se den cuenta. En ocasiones esto sucede haciendo uso de las actualizaciones de programas.

Una vez instalado, el programa puede ser utilizado para monitorear el uso que el «objetivo» hace de sus dispositivos, pero está especialmente diseñado para capturar las comunicaciones, incluyendo las conversaciones que podrían hacerse a través de Skype, sistema usado ampliamente en Venezuela bajo la creencia de que no puede ser intervenido.

Además de Venezuela, el FinFisher también es utilizado por México y Paraguay en América Latina, según la investigación de Citizen Lab. La licencia para operar el programa cuesta cientos de miles de dólares.

Otros de los servicios de piratería cibernética que podría estar siendo utilizado en Venezuela es el de RCS de la firma italiana Hacking Team.

El malware, de características similares a las de FinFisher, fue ofrecido a distintos organismos de seguridad de Venezuela, incluyendo al Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), la Dirección General de Contrainteligencia Militar, y a la Guardia Nacional, según reveló una serie de documentos internos de Hacking Team filtrados por WikiLeaks.

Los documentos y los correos electrónicos filtrados muestran que las autoridades venezolanas expresaron interés en adquirir RCS y que los representantes de Hacking Team organizaron reuniones para hacer demostraciones.

Jauría de ratas

Lo que sí se sabe sobre las actividades de espionaje es que la agrupación conocida como PackRat -jauría de ratas- tiene entre sus blancos dirigentes de la oposición venezolana.

La agrupación, cuya existencia también fue reportada por Citizen Lab, lleva años realizando operaciones de espionaje cibernético desde los países del ALBA, con especial énfasis en espiar las actividades de dirigentes de la oposición, periodistas y activistas.

«Estos son instrumentos de piratería cibernética que son de fácil acceso, pero a los cuales luego se les ha colocado otra capa para esconder las actividades del PackRat, lo cual hace que al final sea una herramienta mucho más poderosa», explicó.

PackRat ha estado operando en los países del ALBA desde hace ya bastante tiempo. Citizen Lab los detectó por primera vez en el 2008.

«En términos de los blancos, y de los materiales que fueron utilizados como parte de la decepción, es obvio que esto estaba dirigido contra personas involucradas en la política, y el contenido utilizado para la decepción también era muy político, sugiriendo que estos eran objetivos políticos en vez de objetivos de seguridad»,

agregó Railton.

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