SEGUNDA VUELTA DE LAS ELECCIONES

Brasil: Las encuestas dan por vencedor al derechista Jair Bolsonaro en la batalla por la presidencia

Brasil: Las encuestas dan por vencedor al derechista Jair Bolsonaro en la batalla por la presidencia
Brasil: Fernando Haddad y Jair Bolsonaro. EP

Este domingo, 28 de octubre de 2018, se juega la presidencia de Brasil y a horas de que empiece el aluvión de votos y se conozcan resultados, todo indica que el exmilitar Jair Bolsonaro emergerá vencedor (¿Por qué votar por Jair Bolsonaro?: Una mujer, un negro, un gay y un ex simpatizante de Lula lo explican).

Las encuestadoras Ibope y Datafolha dan por ganador al ultraderechista Bolsonaro, con una diferencia que ronda los 10 puntos porcentuales sobre su rival, el izquierdista Fernando Haddad (Bolsonaro, sobre los obispos brasileños: “son la parte podrida de la Iglesia católica” ).

La encuesta de Datafolha publicada el sábado muestra a Jair Bolsonaro con 55% de la intención de voto contra un 45% del sucesor de Luiz Inácio Lula da Silva y candidato del Partido de los Trabajadores (PT) (Jair Bolsonaro promete «barrer Brasil con los rojos marginales» ).

Los números son resultado de 18.371 entrevistas, realizadas en 340 municipios durante el viernes y el sábado.

Ibope, por su parte, publicó un sondeo realizado sobre unos 3 mil electores que difiere en apenas un punto del de Datafolha: le otorga 54% de la intención de voto a Bolsonaro, contra un 46% a Haddad.

Más temprano, otro sondeo ubicaba también a Bolsonaro como ganador, con 56,8% de los votos, contra un 43,2% a Haddad. En ese caso, la firma MDA entrevistó a 2.002 electores de 137 ciudades de todas las regiones del país, entre este viernes y sábado.

Los tres sondeos indican un achicamiento de la diferencia de votos entre ambos candidatos en favor de Haddad, después de que en la última semana esa diferencia rondara los 20 puntos porcentuales.

‘Virada’ en apuros

Haddad, de 55 años, fue designado candidato en septiembre, en reemplazo de Lula, que purga desde abril una pena de 12 años de cárcel por corrupción, en el marco de la operación «Lava Jato» que golpeó de lleno a grandes figuras del PT y sus aliados.

El ex alcalde de Sao Paulo (2012-2016) obtuvo en la primera vuelta el 29% de los votos, frente al 46% de Bolsonaro.

Fuerzas políticas de centro-izquierda y activistas dentro del propio partido han criticado al PT por no haber hecho un ‘mea culpa’ por sus errores y haberse alejado de las clases populares, impidiéndole a Haddad formar un «frente democrático» para el balotaje.

En su último acto de campaña, el ex ministro de Lula realizó una «caminata por la paz» en Heliópolis, una de las mayores favelas de Sao Paulo.

Varios centenares de seguidores lo acompañaron por las estrechas callejuelas de la barriada, en clima de fiesta y vestidos de blanco.

«La población está tomando conciencia del salto a lo desconocido que significa la candidatura de Bolsonaro. (…) Nos están queriendo vender gato por liebre, una persona truculenta por una persona pacífica».

«La virada (remontada) vendrá. Brasil está despertando».

Las elecciones «no están ganadas»

Mientras, Bolsonaro daba los últimos pasos de su campaña desde su casa, en Río de Janeiro, como viene haciendo desde que fue apuñalado en un mitin el 6 de septiembre y pasar tres semanas hospitalizado.

El ultraderechista lamentó no estar cerca de la gente «por limitaciones médicas», y pidió a sus seguidores que «no relajarse».

«Las elecciones no están ganadas, tenemos que luchar hasta último momento (…) No vamos a dar la oportunidad para que el otro lado diga ‘ganamos, fue una remontada'».

Famoso por su retórica exaltada, nutrida de comentarios machistas, racistas y homófobos, Bolsonaro ha intentado moderar el tono en las últimas horas. En esa última transmisión dijo también:

«Queremos un Brasil libre, que deje los prejuicios: blanco, negro; homo, hetero; quién sabe si yo soy gay, y si yo fuera, cuál es el problema», dijo, acompañado del diputado electo Helio Negão, un hombre negro.

También ha procurado alejar el temor de que su gobierno podría significar un regreso a los años sombríos de la dictadura militar (1964-1985).

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