Pagó el crimen Manuel Moreno, un empleado cabreado

«Yo cobré 9.000 euros por matar al empresario»

El sicario colombiano cuenta como asesinó al director del Centro de Convenciones

Me comentó que le habían llamado de Barcelona para hacer una cosa donde se ganarían 12.000 euros, de los que Yader se quedaría con 3.000 y yo con 9.000

La confesión pone los pelos de punta:

«Vi que Félix bajaba por la calle. Saqué la pistola y la oculté bajo un periódico que llevaba en la otra mano. Me coloqué detrás de él y, al girar la esquina donde hay una sucursal del Barclays, le disparé un tiro en la cabeza. Salí corriendo, giré por la avenida Diagonal y llegué a la esquina en la que me estaba esperando Yader con un Citroën C4. Unas horas después cobré 9.000 euros en metálico».

Jorge Andrés Madrid, un colombiano de 23 años, relata así cómo mató a Félix Martínez Touriño, director del Centro de Convenciones Internacional de Barcelona (CCIB). Un crimen por encargo.

A Martínez Touriño no le pegaron un tiro en la cabeza por tener lagunas oscuras en su biografía, ni por tener negocios con mafias de uno u otro lugar del planeta, ni por ninguna cuestión de índole pasional.

El directivo fue asesinado porque preparaba una reestructuración dentro de la entidad y entre los cambios se incluñía el despido del responsable de audiovisuales.

Este, que se llama Manuel Moreno Blancas no lo encajó bien y decidió acabar con la vida de su jefe. Hablo primero con su cuñado, un colombiano llamado Sahid Sánchez.

Este contactó con otro, llamado Yaher Jair Castro, quien se encargó de localizar a un asesino a sueldo.

El sicario lo ha confesado todo: unos días antes del asesinato se encontró con su amigo y compatriota Yader Jair en una discoteca de la plaza de La Cubierta, de Leganés (Madrid).

«Me comentó que le habían llamado de Barcelona para hacer una cosa donde se ganarían 12.000 euros, de los que Yader se quedaría con 3.000 y yo con 9.000».

Desde 2005, Jorge Andrés había trabajado de camionero, repartidor de pizzas, peón de albañil y empleado de una empresa de alcantarillado. En ese momento estaba en el paro y sin un euro en el bolsillo.

Se trasladó a Barcelona unos días antes del crimen, observó un par de veces a la víctima y el 9 de febrero, tras asegurarse que cobraría, apretó el gatillo.

Soltó el dinero Sahid Sánchez Zuluaga, cuñado de Manuel Moreno, quien fue en realidad quien pagó el crimen.

Touriño fue asesinado de un balazo en la nuca en la confluencia de la calle de Santaló con Travessera de Gràcia, en el corazón de Barcelona.

El homicida, alto y corpulento, pelado y con un piercing en una oreja, llevaba la cara tapada por un pasamontañas.

En su huida, se deshizo de esta prenda y de una pistola Daewoo DP-51, coreana, que tiró a un contenedor de escombros.

Las cámaras de seguridad de varios bancos, una joyería, un aparcamiento y otros establecimientos próximos a la calle de Santaló, donde ocurrió el asesinato, han sido otra valiosa fuente de información para los investigadores.

En las horas inmediatas al crimen, esos ojos electrónicos captaron a varios de los sospechosos merodeando por la zona o aparcando sus vehículos en las proximidades.

En una de las grabaciones es posible contemplar el asesinato en directo: Martínez Touriño camina arrastrando una pequeña maleta mientras un joven rapado se sitúa detrás de él y, sin mediar palabra, le pega un tiro en la nuca; la víctima cae fulminada, mientras el sicario huye hacia un coche en el que le espera otro hombre.

El chico de cabello rapado, captado por la cámara de un cajero del Deustche Bank, fue identificado como Jorge Andrés Madrid.

Los policías emplearon cuatro meses en atar cabos y llegar a desentrañar la madeja. Detuvieron a finales de junio al homicida, al inductor y a otros familiares de ambos.

Faltaban por localizar a Yader y Sahid, que habían huido a Colombia. Yader fue capturado en Medellín y Sahid lo fue el pasado 21 de septiembre en Cartagena de Indias gracias a los pinchazos telefónicos y a las pistas halladas en Internet y en la red social Facebook.

Los Mossos d’Esquadra dan el caso por cerrado. Ahora sólo falta que hable la justicia.

 

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