Dos familias con niños viven desde 2008 en condiciones deplorables en un autobús abandonado en Madrid

Dos familias con niños viven desde hace dos años y medio en condiciones deplorables en un autobús destartalado y una caravana inservible en una zona cercana a la carretera de Burgos, en el madrileño barrio de Las Tablas.

Las familias, según los vecinos, antes vivían en una chabola insalubre en el poblado de Valdemingómez, donde un incendio quemó por dos veces su chabola. Entonces, a principios de 2008 decidieron emigrar al nuevo barrio de Las Tablas, donde encontraron cobijo en un antiguo autobús que el ex jefe de uno de los cabezas de familia, Francisco, de unos 45 años, le cedió al dejarle sin trabajo.

Al principio se ubicaron en una zona con escaso tráfico, pero hace unos meses decidieron trasladar el autocar y sus pertenencias a una carretera de doble sentido utilizada todos los días por cientos de vecinos de Las Tablas para acudir a trabajar a la capital por la A-1 y también por decenas de camiones que transportan vehículos a los cercanos concesionarios.

Por ello, la Asociación de Vecinos de las Tablas temen que algún día un coche atropelle a un niño y se produzca una desgracia. Y es que la decena de niños que allí habitan vagan con poco control por la zona andando o con sus bicis. No obstante, su situación es mejor que cuando llegaron gracias a la ayuda de la organización vecinal, que consiguió que se escolarizaran en los colegios de la zona y dejaran así de vagar y pedir todo el día por el barrio.

Precisamente, el presidente de la Asociación, Lorenzo Alvarez explicó a Europa Press que la escolarización de los niños en estas cercanas escuelas es el motivo que alegan sus padres para no abandonar el barrio, tras varios ofrecimientos del Ayuntamiento de facilitarles algún tipo de alojamiento para su inserción social y laboral en España.

NACIDO EN LAS VIAS DEL TREN

Los padres son de nacionalidad rumana y desembarcaron en Madrid hace seis años, mientras que la mayoría de los niños ya nacieron en España. De hecho, el último integrante de este micronúcleo nació hace apenas unas semanas junto a las tapias de las antiguas vías del tren.

El representante vecinal afirmó que hace dos semanas agentes de la Policía Municipal de Madrid llegaron con una orden municipal para desalojar el autobús, pero miembros de una asociación de ayuda a inmigrantes paralizó la orden al solicitar un mandamiento judicial. Las familias rumanas tienen ahora cuatro meses de plazo para abandonar la zona.

Además de la presión policial, el Ayuntamiento de Madrid ha vallado el solar cercano donde se asienten los inmigrantes rumanos para evitar que vuelvan a construirse varias infraviviendas, como así ocurrió hace unos años. El solar, una vez retiren los centros de alta tensión, será donde se levante un centro de tratamiento de toxicómanos. «Entre unas cosas y otras están convirtiendo este entorno en un centro pseudomarginal», indicó Alvarez.

Por todo ello, reclamó la intervención de la Comunidad y del Consistorio madrileño para solucionar el problema. De hecho, los vecinos apuestan por llevar a estas dos familias rumanas a una casa prefabricadas situada en un centro de acogida familiar de San Roque. Este tipo de instalaciones acogen a familias inmigrantes que acaban de llegar a España o llevan pocas semanas en el país, que están en una gran situación de precariedad o en grave riesgo de exclusión social. «Lo que me llama la atención es que algunas de estas casas están vacías», indicó el presidente de la Asociación de Vecinos.

De momento, las dos familias siguen sin luz y beben agua de una goma instalada tras taladrar una boca de agua. Los residentes en la caravana y el autocar viven de lo recaudado tras mendigar en los supermercados del barrio. «No nos molestan porque son ciudadanos europeos y han venido aquí a buscarse la vida; pero viven en unas situaciones higiénicas deplorables, por lo que son las administraciones públicas las que tienen que solucionarlo», indicó Alvarez.

Y es que los integrantes de la familia tienen que acudir al solar cercano para hacer sus necesidades. Las condiciones higiénicas y de salubridad en el interior del viejo autobús son pésimas, ya que en una de las literas duermen varios niños. El resto, en la caravana, a escasos metros de las nuevas equipadas urbanizaciones de Las Tablas.

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