Regresan los guardias civiles de Haití, lo más duro, rescatar a los militares

Regresan los guardias civiles de Haití, lo más duro, rescatar a los militares
. EFE/Archivo

Los veintitrés guardias civiles que fueron enviados hace casi siete meses en misión humanitaria a Haití han regresado hoy con la satisfacción del «deber cumplido», pero con la retina completa de imágenes de la «precariedad total», aunque lo más duro fue rescatar a los cuatro militares españoles muertos en abril.

Ese fue el momento más duro para muchos de los veintitrés agentes, todos ellos del Grupo de Acción Rápida (GAR), como Enrique, un guardia civil asturiano, destinado en La Rioja hace más de 20 años, para el que la misión ha sido «dura», no sólo por la lejanía del hogar, ni porque no conociera la duración de la misma, sino «por las condiciones tan malas en las que estaba el país».

«El trabajar con la miseria ha sido duro, pero no hay nada comparable emocionalmente como la pérdida de los cuatro compañeros militares; es lo más duro que ha pasado a nivel personal», comenta el guardia civil que forma parte de este contingente.

Algunos de los agentes ayudaron a rescatar los cuatro militares muertos tras sufrir un accidente el helicóptero de la Armada española en el que se desplazaban por una zona montañosa de la frontera de Haití con la República Dominicana el pasado 16 de abril.

Unos momentos trágicos que contrastan con los vividos con la victoria de la selección española en el mundial de fútbol: «se vive con más ilusión y alegría al estar fuera de casa», comenta Enrique, quien también recuerda con una sonrisa algunas «alegrías diarias», cuando ayudaban a la gente «a quitar a los ‘malos’ de allí.»

Y es que este contingente se ha encargado de mantener el orden público durante las labores de distribución de alimentos entre la población, además de escoltar a personalidades y convoyes, y actuaciones de especial riesgo tras el terremoto sufrido el 12 de enero.

En total han realizado 23 operaciones especiales de lucha contra el crimen organizado en los barrios peligrosos de Cité Soleil, Martissan y Bell Air, donde han detenido a casi 400 personas, que habían huido de las cárceles como consecuencia de los derrumbes de los edificios tras el terremoto.

Los presos evadidos de las prisiones, como relata el sargento primero Daniel, «se mezclan entre los pobres de los campos de refugiados y encima son los que les roban y saquean».

«Esos han sido momentos difíciles, cuando teníamos que realizar algunas detenciones allí porque a esta pobre gente se les junta todo», señala el sargento, quien da la imagen del horror cuando cuenta «como hasta una mujer te ofrece un hijo suyo porque ellos no pueden mantenerlo».

Ese fue el día a día de los agentes: un grupo de diez tenía que estar dispuesto para salir en cinco minutos, mientras el resto se dedicaba a entrenar.

La primera imagen de Haití que le viene a Enrique es la pobreza y la suciedad: «no hay ninguna infraestructura de recogida de basuras, de sanidad, fue un impacto al principio, la gente que vive con nada, van con la ropa a veces de los muertos».

Según Daniel, «siguen muchas cosas pendiente que arreglar, muchas cosas que uno se pregunta si sólo con la colaboración internacional se arreglaría».

El contingente ha sido recibido hoy por el teniente general Jefe de Unidades Especiales y de Reserva de la Guardia Civil, Atilano Hinojosa, quien ha destacado la lección de «patriotismo» de los agentes para un Cuerpo en el que el «cumplimiento del deber es lo primero». «El deber antecede a los derechos», ha añadido.

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