El ave robó una cámara creyendo que era comida y captó bellas imágenes de la costa gallega

El vídeo que ha grabado una gaviota muy moderna en las islas Cíes

No quiso pecar de ladrona, y quedó como toda una señora

El vídeo que ha grabado una gaviota muy moderna en las islas Cíes
La gaviota PD

La gaviota se las sabe todas, y en esta ocasión no quiso pecar de ladrona y quedó como toda una señora.

Sucedió en las islas Cíes, un auténtico paraíso natural situado en las Rías Baixas, en la provincia gallega de Pontevedra. Está compuesto por tres islas, Monteagudo, Do Faro y San Martiño, todas ellas con un bellísimo paisaje montañoso combinado con playas de ensueño. Esas maravillas era las que pretendía filmar el propietario de la cámara. Lo que no sabía es que obtendría la ayuda involuntaria de una gaviota.

El enfoque del comienzo del vídeo invita a pensar que los turistas estaban divirtiéndose filmando al ave. Se había posado cerca de ellos y tenían la cámara preparada, por lo que simplemente permitieron que posase a su antojo.

La atrapa al vuelo

Sin embargo, los pensamientos que recorrían la mente de la gaviota eran muy distintos. Durante unos 20 segundos, el animal no pierde ojo al objetivo, como preguntándose qué será esa cosa y sobre todo si será comestible. Al cabo de un rato se aproxima y, en un veloz movimiento, atrapa la cámara y emprende el vuelo.

Si el vídeo colgado en YouTube parece una comedia hasta este punto, en adelante se convierte en un improvisado documental. De hecho, si se omitiesen las escenas en las que aparece directamente la gaviota, cualquiera diría que se trata de imágenes captadas por un dron. Podemos ver la majestuosidad de los acantilados de las islas Cíes, tal vez de forma un poco desordenada, pero suficiente para apreciar su esplendor. La mezcla de elementos naturales (montañas, rocas, mar, niebla…) es sencillamente deliciosa desde el privilegiado punto de vista del ave.

En las paradas que hace la gaviota para analizar su botín podemos ver y escuchar a los dueños de la cámara, tratando desesperadamente de recuperarla. Corren y silban sin conseguir que la ladrona atienda a sus súplicas; y como es natural, sin acercarse siquiera a darle alcance.

Por fortuna para ellos, parece que la gaviota no tardó en darse cuenta de que había robado algo que no podía engullir, por lo que decidió abandonar el objeto sustraído y buscar su merienda en otro lugar. 

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