Estados Unidos

Brutal ataque antisemita en la oficina de una profesora judía

La víctima es Elizabeth Midlarsky, psicóloga clínica y académica del Holocausto en la Escuela de Maestros del Upper West Side de Nueva York.

Brutal ataque antisemita en la oficina de una profesora judía
Ataque nazi contra profesora judia

La profesora de psicología abrió las pesadas puertas de roble del Horace Mann Hall, una instalación construida con techos de casi 5 metros y suelos de madera barnizada. La mujer se dirigía a su oficina del cuarto piso. ( A los 95 años, el ex guardia nazi Hans H. será juzgado por la muerte de 36 mil personas en ‘El infierno del infierno’)

Con ella iban unos estudiantes para reunirse en el laboratorio. Cuando entraron en su espacio de trabajo pasaron por delante de una mezuzá, una pequeña caja que contenía textos religiosos hebreos, colocada al lado de su puerta.

Pero lo que vieron después hizo que tanto la profesora como los estudiantes se detuvieran en seco. (Estudiantes de Estados Unidos toman una foto haciendo el saludo nazi y reciben una inesperada respuesta)

El graffiti antisemita había sido pintado con un aerosol en las paredes de Elizabeth Midlarsky, psicóloga clínica y académica del Holocausto en la Escuela de Maestros del Upper West Side de Nueva York. En ese acto vandálico se pintaron esvásticas y un insulto antisemita, «Yid», dibujado en rojo brillante en las paredes blancas del vestíbulo de su oficina. La puerta exterior estaba cerrada pero no con llave, según un estudiante.

«Me sorprendió. No podía creerlo», comentó en una entrevista con The Washington Post. «Normalmente no soy una persona temerosa, pero me atraparon. Tengo miedo», agregó.

Midlarsky notificó al equipo de seguridad del centro y dijo que el Departamento de Policía de Nueva York estaba investigando el incidente. La profesora también admitió que no tenía «ni idea de quién estaba detrás de eso».

El episodio se produce en medio de crecientes preocupaciones sobre el antisemitismo, reiniciado en el siglo XXI, a medida que la memoria del Holocausto comienza a desvanecerse.

En febrero, la Liga Antidifamación informó que el número de incidentes antisemitas fue casi un 60 por ciento más alto en 2017 que en 2016, lo que marca el mayor aumento en un año y el segundo más alto desde que la organización comenzara a recopilar estos incidentes. Mientras tanto, muchos estadounidenses carecen de conocimientos básicos sobre el Holocausto. Según una encuesta publicada en abril, los jóvenes no saben nombrar ni un solo campo de concentración.

El problema no se limita al tipo de simbolismo que dañó las paredes de la oficina de la profesora. Ha pasado poco más de un mes desde que 11 feligreses fueran masacrados en una sinagoga de Pittsburgh, el ataque antisemita más mortal en la historia de la nación.

Tampoco se limita al prejuicio a los Estados Unidos. Uno de cada tres europeos cree que los judíos utilizan el Holocausto para «avanzar en sus propias posiciones u objetivos», según una encuesta de CNN publicada esta semana.

Documentar el verdadero legado del Holocausto en la vida judía ha sido el foco académico de Midlarsky. Ella ha aplicado la psicología clínica al significado de «rescate» durante el genocidio de los judíos europeos del siglo XX y la respuesta de los sobrevivientes y sus descendientes.

En un artículo de 2005 preguntó si ciertos rasgos de la personalidad, como la tolerancia y la empatía, podrían ayudar a explicar por qué algunas personas se convirtieron en «héroes no judíos» durante el Holocausto y otras se mantuvieron firmes a medida que los nazis intentaban perpetrar la «Solución Final».

No era la primera vez que la oficina de la profesora había sido atacada con iconografía antisemita. En 2007, se convirtió en el blanco de un acoso repetido. Una esvástica había sido pintada en la puerta de su oficina aproximadamente una semana después de que encontrara dos folletos antisemitas en el buzón del trabajo. El mismo folleto había aparecido por primera vez a principios de este mes.

«Creo que hay una persona muy llena de odio que es extremadamente cobarde», dijo al New York Sun en ese momento. «Eso hace que mi sangre se enfríe».

Casi al mismo tiempo, se encontró con una soga en la puerta de la oficina de un profesor afroamericano en la Escuela de Maestros. Estos incidentes fueron condenados por los líderes de la universidad, la primera escuela de graduación y la más grande de la nación.

Tras ver que Midlarsky, de nuevo, había sido objetivo de personas antisemitas, el rector de la Escuela de Maestros, Thomas Bailey, emitió una declaración prometiendo trabajar junto a la policía «para descubrir al perpetrador de este acto de odio».

«Condenamos inequívocamente cualquier expresión de odio, que no tiene espacio en nuestra sociedad. Estamos indignados y horrorizados por este acto de agresión y por el uso de este vil símbolo antisemita contra un miembro valioso de nuestra comunidad».

Midlarsky atribuyó el graffiti a un «enorme aumento del antisemitismo», pero dijo que no podía entender por qué había sido señalada.

La experiencia, dijo, difería de una década atrás, cuando «no le había pillado por sorpresa» el hecho de tener que enfrentar los abusos antisemitas. En ese momento, participaba activamente en los debates del campus sobre el sionismo, las luchas religiosas y el conflicto en Oriente Medio. En particular, participó en protestas contra el discurso del presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad en septiembre de 2007 en la universidad de la Ivy League.

«En ese entonces, estaba haciendo cosas por las que los antisemitas me odiarían, pero recientemente no he estado tan visible», remarcó.

Admitió que ese hecho la hizo sentir más vulnerable, como si su identidad judía fuera suficiente como para convertirla en un objetivo.

«Soy judía en esta universidad, una de las únicas que actúa como tal», agregó sugiriendo que no esconde su identidad religiosa. «Mi escritura tiene que ver con temas judíos».

Después de que Midlarsky descubriera el vandalismo y llamara a seguridad, esperó junto a los estudiantes, que tomaron fotos para tener constancia de este acto vandálico.

«Tenía miedo de estar sola. Tenía miedo de estar sola en mi oficina«, confesaba.

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