(PD/Agencias).- España se ha convertido en el gran receptor de los inmigrantes que entran en la Unión Europea. Esta sensación que tienen muchos ciudadanos españoles es ratificada por un informe del banco de inversión Goldman Sachs, que además obtiene otras conclusiones muy interesantes, como que el flujo migratorio no va a reducirse a medio plazo o que el impacto en el nivel salarial es más limitado de lo que muchos piensan.
Goldman estima que nuestro país ha absorbido dos terceras parte de los 8,7 millones de inmigrantes que han entrado en la UE entre 2001 y 2005; concretamente 5,7 millones de personas.
Los dos siguientes países en términos absolutos son Italia y Reino Unido, aunque a gran distancia de España: 1,8 y 0,9 millones, respectivamente. Por otro lado, Francia y Alemania han recibido muy pocos para su tamaño, mientras Holanda ha vivido una pequeña salida neta.
Debido a esta entrada masiva, la población inmigrante en España ha alcanzado niveles superiores al 10% del total, lo que nos acerca a las cotas de los grandes países europeos y de EEUU (donde esta tasa se sitúa en el 13%). Sólo una mínima parte proviene de los países de Europa del Este que se han incorporado a la UE (sólo el 3% de la población extranjera frente al 11% en el conjunto de la Unión).
Como principal factor que explica esta avalancha, aparte del endurecimiento de la política migratoria en EEUU tras el 11-S, Goldman identifica la caída del desempleo: España e Italia han vivido las mayores caídas del paro entre 2000 y 2005, mientras que Francia y Alemania, donde los niveles se han mantenido más altos, han recibido mucha menos inmigración.
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