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Vi fotos de niños con su precio al lado

Periodista Digital 02 Abr 2008 - 20:11 CET
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(PD).- Tras el indulto a los cooperantes franceses del Arca de Zoé, la azafata parraguesa Tatiana Suárez revela cómo fue su declaración ante el juez que la interrogó cuando estaba retenida en Chad

Ewscribe Miguel Rojo en El Comercio que, aunque la pesadilla ya hace tiempo que ha pasado, la azafata asturiana Tatiana Suárez no deja de darle vueltas a la aventura que le tocó vivir en Chad, cuando fue retenida junto a sus compañeros y un grupo de cooperantes franceses a los que se acusó de tráfico de niños.

Durante once largos días de octubre y noviembre, sufrió un penoso cautiverio en un lejano país de África, así como duros interrogatorios ante un juez que actuaba «como los de las películas, presionándote para que dijeses lo que sabías».

Tras conocer la noticia del indulto concedido por el Gobierno de aquel país a los miembros de la asociación no gubernamental El Arca de Zoé, la joven parraguesa detalla cómo fueron aquellos interrogatorios y aporta claves hasta ahora desconocidas.

Una de las más impactantes es el hecho de que, en una de sus comparecencias, el juez le mostró un inquietante libro. «Era como un álbum y allí vi fotos de niños con su precio al lado», recordaba Tatiana. «Me quedé asombrada, porque los cooperantes franceses insistían en que no habían hecho nada malo», explica.

De hecho, una vez superado aquel interrogatorio preguntó a quienes en aquellos días eran sus compañeros de cautiverio el significado de aquellas fotos. «Me aseguraron que era un fichero de uso interno de la asociación y que las cifras eran las aportaciones de la familia de acogida, pero no acabo de fiarme del todo».

Tatiana, que en un principio confiaba en lo que le contaban los franceses, empezó a dudar.

«La mayoría de ellos creo que actuaban de buena fe, pero no todos. Estoy segura que algunos no tienen nada que ver, pero otros no sé si son culpables», reconoce.

Vendajes falsos

Y es que cree que algunos de los cooperantes «sí sabían lo que hacían y sabían que no era legal». Aún así, no fue la última sorpresa que se llevó. Una vez liberada, ya en España, vio un documental sobre los cooperantes.

«Había una persona de la que me fiaba y luego la vi vendando niños en la tele», explicaba. En aquel reportaje, se veía al grupo poniendo vendas a niños sanos y echándoles mercromina para simular lesiones de guerra.

«Me dijeron que algunos estaban heridos y que como los más pequeños les tenían envidia y se sentían de menos, les vendaban a ellos también para hacer que se sintiesen bien», explicaba. Es una historia que tampoco acaba de creerse.

Además, está segura de que «esa gente va a seguir haciendo lo que hace, porque están convencidos de que hacen lo correcto. Tienen la conciencia tranquila. De hecho, hubo medios de comunicación que llegaron a compararles con una secta», argumenta.

Y es que ella misma observaba cómo todos defendían su inocencia e insistían en repetir que todo lo hacían por los niños, por su seguridad y por encontrarles una vida mejor.

En cuanto a la situación actual, Tatiana tiene claro que si se les ha concedido el indulto es porque «el Gobierno de Chad ya tendrá lo que quería». En su opinión, para la resolución de este episodio eran más importantes los acuerdos entre los Estados que el hecho de si los detenidos eran realmente inocentes o culpables.

Superado ya el susto, Tatiana Suárez ha vuelto a volar. Su primer viaje tras varios meses de baja la llevó a El Cairo, en Egipto. «Todo era normal otra vez, no tuve ningún tipo de trauma», asegura. Eso sí, dice que hay «tres compañeros que siguen de baja psicológica porque no han superado el trago». Ahora, por su situación laboral, tendrá más tiempo libre, ya que los trabajadores de Girjet se encuentran en huelga.

Relato sin televisión

Mientras tanto, a Tatiana Suárez le ha dado tiempo a recoger en un libro toda su experiencia. «Desde el día que partimos hasta el de nuestro regreso con Sarkozy», detalla. Ahora no sabe si tendrá que completarlo «con todo lo que pasó desde que llegamos».

El texto está en proceso de corrección en una editorial aunque todavía no hay fecha de publicación. «Tiene fotos que saqué con el móvil durante el cautiverio», explica.

Aunque prefiere vivir apartada de los medios de comunicación, tampoco se cierra en banda a contar una historia que le marcó la vida.

«Me han ofrecido mucho dinero por salir en algunos sitios, pero no quise hacerlo», asegura. Prefiere seguir trabajando y hacer llegar su historia a la gente, «pero no a cualquier precio con tal de salir en la tele».

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