(PD).-Celestino Corbacho rectifica las regularizaciones masivas de su antecesor Jesús Caldera. El ministro de Trabajo ha empezado a convertir su nuevo enfoque de la política de inmigración en propuestas de reforma de la ley y del reglamento de extranjería.
El ministro de Trabajo propondrá establecer una serie de limitaciones a la reagrupación familiar, entre las que destaca la supresión del derecho a traer a los ascendientes, el establecimiento de unos meses concretos para la llegada de menores en edad escolar y la exigencia de una oferta de trabajo a los jóvenes de entre 16 y 18 años.
El objetivo es «ordenar» un fenómeno que en una situación de crisis económica podría traer a España a centenares de miles de personas cada año, «la gran mayoría de ellas fuera del sistema productivo con la consiguiente sobrecarga del sistema de bienestar social», según explicó Corbacho en declaraciones a El Periódico de Cataluña.
La propuesta más articulada como tal es el veto a la llegada de menores de entre 16 y 18 años sin oferta laboral. Con ello, Corbacho cree que se evitaría el actual fenómeno de los jóvenes extranjeros que «acaban pasando los días en la plazas y calles de los municipios porque ya han superado el límite de la enseñanza obligatoria y no tienen trabajo, ni siquiera la posibilidad de optar a cursos de formación ocupacional». Corbacho lo sabe porque en los barrios de L’Hospitalet, ciudad de la que fue alcalde hasta el pasado abril, tenía siempre a 500 ó 600 chavales en esta situación.
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