Alcanzada la efeméride del octogenario (e inventado) monstruo del Lago Ness, en Escocia, desde estas líneas se reclama el papel homólogo de las aguas de Madrid y sus inquilinos.

Con el permiso de las evidentes consideraciones y reservas, lo cierto es que en el estanque del parque del Retiro, elevado como uno de los mayores atractivos de la capital, se encontró una «criatura» que, dado el contexto, bien podría considerarse la versión castiza de «Nessie».
En su caso, sin embargo, fue bautizada con un nombre más español: «Margarita». Se trató de una gigantesca carpa de doce kilos de peso y más de un metro de longitud que fue hallada en 2001, cuando se vació de agua el recinto.
Lenta y torpe en sus movimientos, se abría camino bajo las populares barcas del estanque y entre los cerca de 8.000 peces que habitan en el lugar. La mayoría de estos son carpas, con un tamaño hasta cinco veces menor que la Reina del espacio, aunque también hay peces gato o percasoles. Además, viven otros seres como galápagos o cangrejos.
La «ballena» del Manzanares
En cualquier caso, «Margarita» no es el único monstruo del que puede presumir la capital. Por un lado, Leganés está hermanado con Escocia gracias a «Nensi, el monstruo de Leganés», una escultura que descansa en la fuente de una rotonda de entrada al municipio del sur de Madrid. Como él, la ballena del Manzanares.
Aunque Francisco de Quevedo escribió en su día que éste no era sino «un arroyo aprendiz de río», lo cierto es que sobre sus aguas, en las que se quiso construir un puerto marítimo, se creyó que habitaba un cetáceo, pues flotó una barrica de vino que un bodeguero lanzó a la voz de «¡Va llena!».
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