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Fue en 1976 cuando la NASA publicó una fotografía satelital que mostró estas insólitas estructuras en medio de la densa selva.
Existe un debate de teorías, unos apuntan que son estribaciones truncadas que tomaron la forma de pirámide natural.
Pero, la pregunta es, ¿si son formaciones naturales, cómo es posible que estén tan perfectamente alineadas?
Ciertos investigadores, creen firmemente que estas estructuras fueron construidas en el pasado distante por una civilización que nunca antes ha sido visto.
Incluso, muchos piensan que debajo de estas pirámides están enterrados grandes tesoros.
Cuando Francisco Pizarro y los conquistadores españoles llegaron al Imperio Inca, la reacción de los incas ante la invasión y la consiguiente lucha por proteger sus tesoros y su oro fue compleja y multifacética. Reacción de los Incas y los Tesoros
- Captura de Atahualpa: En 1532, Pizarro capturó al emperador inca Atahualpa en la ciudad de Cajamarca. Para asegurar su liberación, Atahualpa ofreció llenar una habitación con oro y plata como rescate. Los incas trajeron grandes cantidades de estos metales preciosos, que fueron fundidos por los españoles.
- Destrucción y Saqueo: Los conquistadores españoles, al percatarse de la riqueza del imperio, comenzaron a saquear templos y palacios. La mayoría del oro y la plata incas fue fundida y enviada a España. Las piezas de arte y las decoraciones fueron destruidas en este proceso.
- Ocultamiento de Tesoros: En respuesta a la invasión y al saqueo, se cree que algunos incas intentaron ocultar sus tesoros. Existe la leyenda de que ciertos grupos escondieron grandes cantidades de oro y otros objetos valiosos en lugares secretos, incluyendo montañas y selvas inaccesibles.
- Leyenda de El Dorado y Paititi: Las historias de ciudades doradas y tesoros ocultos, como El Dorado y Paititi, han perdurado a lo largo del tiempo. Paititi, en particular, se menciona a menudo en relación con la selva amazónica peruana y boliviana. Aunque no se ha encontrado evidencia concluyente, las leyendas persisten y han inspirado numerosas expediciones y búsquedas.
Tesoros Enterrados en la Selva de Perú
- Investigaciones y Expediciones: Desde la época colonial hasta la actualidad, ha habido numerosas expediciones en busca de tesoros incas ocultos en la selva de Perú. Aunque algunas han encontrado artefactos y ruinas antiguas, no se ha descubierto ningún gran tesoro hasta ahora.
- Descubrimientos Arqueológicos: Si bien no se han encontrado grandes tesoros de oro, sí se han descubierto importantes yacimientos arqueológicos en la selva peruana que proporcionan información valiosa sobre la vida y la cultura de los incas y otros pueblos precolombinos.
- Factores de Dificultad: La densa selva, el clima inhóspito y la falta de registros escritos detallados de los incas hacen que la búsqueda de tesoros ocultos sea extremadamente difícil. Muchos lugares posibles son remotos y de difícil acceso.
El majestuoso Valle de las Pirámides
El imperio de los incas, el más extenso de la América prehispánica, llegó a dominar buena parte del actual territorio de Perú sin que se conociese apenas su presencia en el majestuoso Valle de las Pirámides, hasta que ahora, bajo esas milenarias edificaciones, se hallaron 24 sepulturas de la nobleza incaica.
El hallazgo confirma que los incas consignaron un gran valor a las pirámides de Túcume, el mayor complejo arquitectónico de este tipo en el Antiguo Perú, con 26 edificios piramidales sobre un área 221 hectáreas, entre ellas las más grande de Sudamérica.
Con una altura que iguala al templo maya de Kukulkán, en Chichen Itzá (México), las pirámides de Túcume pueden parecer para el visitante una arenosa colina resquebrajada por el paso de los siglos, ya que fueron erigidas hace mil años con adobe en lugar de piedra, mucho antes de que los incas llegaran a esas tierras sobre el año 1470.
Sin embargo, bajo esas capas de polvo y tierra está el mayor exponente arquitectónico de la civilización Sicán o Lambayeque, una de las más importantes de la costa norte de Perú, que luego fue conquistada por los Chimú, y estos un poco más tarde por los incas.
Tanto unos como otros siguieron confiriendo al monumental complejo el mismo rol ceremonial que le dieron sus creadores, como acreditan las tumbas incas aparecidas en la huaca (templo) Las Abejas, una de las veintiséis del complejo, gracias a la excavación hecha por la Unidad Ejecutora 005 Naylamp del Ministerio de Cultura.
«Tenemos todas las evidencias de que se trata de un grupo de elite, donde hay hombres y mujeres», explicó a Efe la directora del Museo de Túcume, Bernarda Delgado.
Lo afirma así porque todos los individuos fueron sepultados junto a cerámicas y envueltos en finas telas, objetos que no acostumbran a encontrarse en los entierros del pueblo llano.
Algunas de las cerámicas están casi intactas y permiten observar con detalle la alfarería de Túcume, una fusión de arte lambayecano y Chimú, con jarros característicos por llevar en sus boquillas representaciones de cabezas, ya sea de hombres o de animales como el murciélago.
Aunque los arqueólogos aún no han determinado el género de cada individuo, intuyen que las mujeres son las que tienen consigo instrumentos para tejer y los hombres quienes están acompañados de unos remos o paletas largas de madera y conchas spondylus, molusco tan valorado por los incas como el mismo oro.
«Tres o cuatro de ellos, que parecen tener mayor jerarquía, están envueltos en fardos, es decir, tienen entre veinte o veinticinco telas, o incluso a veces hasta treinta, que envuelven al personaje», destacó Delgado.
Entre esos hay uno que llama especialmente la atención por tener más telas que los demás, un fardo tan suntuoso que recuerda al único precedente de entierro inca descubierto en las pirámides de Túcume, correspondiente al último gobernador inca de esa área.
«Lo curioso es que una de esas telas tiene las características de los edredones actuales, con un relleno de algodón nativo», detalló el arqueólogo José Manuel Escudero, director de las excavaciones en la huaca Las Abejas.
Una vez que lo consigan desenvolver y lo sometan a más pruebas en el laboratorio podrán determinar si fue contemporáneo al último gobernador inca hallado en 1991 o si fue anterior a este.
Otra incógnita que aún no despejan son los motivos que llevaron a estos nobles incas a enterrarse esa huaca, situada en el suroeste del Valle de las Pirámides, apartada a un kilómetro del edificio principal, la Huaca Larga, la más grande de Sudamérica, con 30 metros de alto y 700 de ancho, donde se encontró al último soberano inca del lugar.
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