El arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, criticó los altos niveles de corrupción que afronta esa nación centroamericana y pidió al Gobierno de Ricardo Martinelli erradicar el trabajo infantil por tratarse de una «distorsión social» que afecta a miles de niños.
«Ha habido, hay y habrá corrupción mientras existan cómplices y nosotros somos cómplices cuando la miramos como algo natural, como viveza y nada más», denunció Ulloa durante la homilía de la Cita Eucarística del domingo, que se realiza anualmente en Panamá.
El arzobispo exhortó a las autoridades panameñas investigar «hasta las últimas consecuencias» los escándalos de corrupción que han salpicado al Gobierno en los últimos meses, los cuales han sido ventilados por partidos de la oposición y organizaciones civiles. Según las denuncias, funcionarios estarían implicados en delitos de narcotráfico y trata de personas.
Ulloa también lamentó que unos 60.700 niños y adolescentes en Panamá estén trabajando como adultos y sean explotados sin que el Estado vele por su derechos y garantice su educación. «Ellos tienen derecho de disfrutar su infancia y educarse, démosle una oportunidad», expresó.
«Es hora de que padres, Estado, organismos de la sociedad civil nos pongamos de acuerdo para erradicar esta distorsión social en nuestro país», dijo monseñor.
Según datos de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, en Panamá un total de 60.702 niños y adolescentes de entre 5 y 17 años trabajan en áreas rurales y urbanas del país, sin ningún tipo de protección hecho que, según denunció Ulloa, «viola» sus derechos básicos.
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