Vale una pasta, pero el precio lleva consigo el tener que enseñar el culo al más pintado.
Y es que el lujoso y vanguardista 25 hours Bikini Berlin Hotel, en la capital germana, no repara en detalles, y para los creadores priman los nuevos diseños por encima de la privacidad de los clientes.
Así, en plan ‘rey del popó’, los mismos se ven obligados a hacer sus necesidades en los baños de cara al público, ya que los ventanales no dan margen alguno.

La fachada, de esta forma, realizada con cristal desde el primer al último piso, deja ver más de lo que los alemanes están acostumbrados.

Sus escasos 10 pisos de altura convierten los ambientes del hotel en accesibles a la vista de cualquier transeúnte.
Es por eso que sus responsables advierten a los huéspedes:
«Por favor, sea cuidadoso, no sólo los monos están observando».
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