El escritor hispano-peruano Mario Vargas Llosa ha sido objeto de un abucheo durante la apertura del Museo de la Memoria en Santiago, inaugurado por la presidenta chilena, Michelle Bachelet, y en el que irrumpió la hermana de un joven mapuche muerto por la policía.
Bachelet, que estuvo presa y fue torturada durante el régimen militar, encabezó la apertura oficial del edificio, levantado para honrar la memoria de las miles de víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
La mandataria estuvo acompañada por los otros tres presidentes que tuvo Chile desde el retorno de la democracia, Patricio Aylwin (1990-1994), Eduardo Frei (1994-2000) y Ricardo Lagos (2000-2006), así como de numerosos ministros y parlamentarios.
Entre los asistentes también se hallaba el escritor Mario Vargas Llosa, que se encuentra desde la pasada semana en Santiago, donde pernocta en casa del candidato derechista a la Presidencia chilena, Sebastián Piñera, al cual ha otorgado su apoyo.
Piñera se enfrentará el próximo 17 de enero al oficialista Eduardo Frei, que opta a un segundo mandato en La Moneda.
‘¡Que se vaya!’
«¡Que se vaya, que se vaya!», comenzaron a gritar los asistentes que estaban sentados cerca del autor de «La fiesta del Chivo» mientras éste atendía a los medios, que se comenzaron a agolpar a su alrededor antes de que empezara el acto.
«En una campaña electoral siempre hay un clima un poco exacerbado, pero tengo la impresión de que es un grupo pequeño y que la mayor parte de la gente muestra toda la urbanidad que se debe mostrar en estos casos», dijo al ser preguntado por los abucheos.
Poco después llegó la mandataria, Michelle Bachelet, que recorrió las instalaciones del museo acompañada por los tres ex presidentes de la Concertación y procedió después a pronunciar un discurso, que se vio interrumpido por los inesperados gritos de dos asistentes.
Una joven, que se identificó como la hermana del joven mapuche Matías Catrileo, muerto por disparos de la policía en enero de 2008, se encaramó a un poste de la luz junto a otra muchacha y comenzó a pedir justicia y respeto por los derechos de esa etnia.
Conflicto mapuche
«En Chile se violan los derechos humanos», exclamó la joven mientras lanzaba papeles al viento en los que se leía «¡En democracia se sigue torturando y a nuestro pueblo se sigue encarcelando!», en alusión al denominado conflicto mapuche.
Tras interrumpir su discurso y permanecer en silencio unos segundos, Bachelet replicó diciendo que entiende «su dolor, pero en democracia se hace justicia y se hará justicia. Eso es lo que podemos asegurar».
«Justicia que no tuvimos en esos años, prisión para los culpables que nunca existió, complicidad del Gobierno, que hoy no existe», añadió entre los aplausos del público y los gritos de las dos jóvenes, que se resistían a descender de lo alto del poste.
«Por favor, le pido respeto para el dolor de todas estas familias que como ustedes piden justicia», agregó Bachelet, mientras miembros de seguridad y Carabineros obligaban a descender a las muchachas, que fueron sacadas del recinto.
«Como Gobierno, hemos estado preocupados para que se haga Justicia, porque en democracia tenemos derecho a un juicio justo, pero a la vez tenemos derecho a que los culpables puedan recibir el castigo que se merecen», aseveró la mandataria.
El conflicto mapuche enfrenta desde los años 90 en el sur del país a esas comunidades con empresas forestales y agrícolas por la propiedad de tierras que los indígenas consideran ancestrales.
Naciones Unidas y organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional han expresado en varias ocasiones su preocupación por el trato que el Estado chileno da a esta etnia, que representa el 4% de los 16 millones de ciudadanos del país
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