A la señora de Jian, china ella, no le apetecía nada ver su casa repleta de plañideras, así que organizó un funeral algo distinto para su marido.
Como el difunto se pirraba por las mujeres en vida, -no en balde ella estaba más que cansada por tener que reprenderle cada vez que salían a la calle, ya que se les iban los ojos detrás de un trasero a la primera de cambio-, pensó que lo más indicado era darle una última alegría con féminas de por medio.
MÚSICA Y TANGAS
Así, esta vecina de Taiwán, contrató a unas strippers de muy buen ver, quien alegraron el oficio con música a tope y con lenceria fina de color negro, para no ser demasiado irrespetuosas.
La familia del finado se cogió un cabreo de cuidado con tanta jarana, aunque por si las moscas y para no quedarse sin herencia, prefirieron callarse como muertos.
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