Magalí, de 13 años, fue atropellada por una camioneta en la ruta 226 de la ciudad argentina de Tandil el domingo 5 de junio de 2016, tras huir de una fiesta. Allí estuvo con una treintena de jóvenes de unos 20 años de edad. Había sido violada. Lo cuenta ahora, tras haberse pasado una semana en coma en el Hospital Ramón Santamarin.
Nada más despertar se quitó la sonda y gritó: «¡Me violaron todos, no quiero vivir más!». Da cuenta de ello su abogado, Maximiliano Orsini, a ‘La Capital‘.
Actualmente, la adolescente se encuentra en cuidados intermedios en el Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil (Hiemi).
Según la investigación, la niña presenta lesiones genitales compatibles con un abuso sexual, aunque el fiscal de momento no contempla dicha versión, dado que uno de los jóvenes presentes en la fiesta afirmó haber tenido relaciones consentidas con ella.
Al ser atendida en el centro médico, presentaba graves traumatismos en la cabeza y diversas escoriaciones en el pecho, el mentón y la nariz, compatibles con heridas de arrastre, los médicos constataron signos de abuso y lo denunciaron en la comisaría de la Mujer de esa ciudad.
El caso ha conmocionado al país sudamericano, lo que se expresó a través de las publicaciones en las redes sociales y actos de protestas en las calles.
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