Mónica Mares, de 37 años de edad y Caleb Peterson, de 20, son madre e hijo, pero los vecinos de la localidad de Clovis, Nuevo México, han descubierto que mantienen una relación, tal y como informaron a la policía.
Una orden judicial les prohibió que siguieran adelante con su relación sentimental. Pero pese a esta orden dictada por el juez, madre e hijo han prometido no separarse nunca porque están «locamente enamorados».
Durante el juicio en el que se declararon culpables, el juez les impuso tres años de libertad condicional y 18 meses de vigilancia supervisada. Mares y Peterson hicieron pública su relación el pasado año, como informa ‘Metro‘, para concienciar a la población sobre la Atracción Sexual Genética (GSA, por sus siglas en inglés), que es la atracción entre personas genéticamente cercanas como hermanos, primos de primer y segundo grado y padres e hijos.
Mares, que tuvo a su hijo con tan solo 16 años, lo dio en adopción y por ello nunca tuvieron una relación. Hasta que en diciembre de 2015, ambos se pusieron en contacto a través de las redes sociales y surgió el amor.
«La primera vez que estuvimos físicamente, terminados agarrados de la mano, nos besamos y después de los besos dio lugar a otras cosas», cuenta la madre al citado medio.
El adolescente reconoce estar enamorado de su madre: «Si pudiera hablar con ella ahora yo le diría que la amo, que la echo de menos y que no puedo esperar a verla de nuevo».
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