El lunes 15 de octubre de 2108, alrededor de la 01.00h se produjo la llamada al 911, la operadora preguntó a su interlocutor cuál era la emergencia que pretendía reportar, pero nadie respondió.(La desesperada llamada que hizo la modelo australiana antes de ser encontrada muerta en el yate del magnate mexicano )
La comunicación se cortó inmediatamente. Por los ruidos que se oían, se decidió enviar una patrulla a la casa ubicada en Barron, Wisconsin, donde se registró la llamada.
Al ingresar a la propiedad, los policías encontraron los cuerpos de James y Denise Closs, de 56 y 46 años cada uno. Estaban casados y tenía una hija, Jayme, de 13 años. No había rastros de ella.

«Creemos que Jayme estaba allí en el momento en el que se produjeron los homicidios y creemos que está en peligro. Sus padres murieron por heridas de bala», contó a la prensa Chris Fitzgerald, sheriff del condado de Barron.(Mollie Tibbetts: Las tragedias ocultas en el asesinato de una joven e ingenua norteamericana)
Desde ese momento comenzó un operativo de búsqueda para encontrar a la adolescente. Se recibieron más de 400 datos aportados por ciudadanos, pero, los investigadores del caso de la joven desaparecida, Jayme Closs, dijeron que las pistas del Departamento de Policía de Miami sobre la supuesta presencia de Closs en una gasolinera de la ciudad «no son creíbles».

También argumentaron que se publicó la información sin contar con los agentes que están trabajando en el caso y que todas las actualizaciones sobre la búsqueda serán entregadas a través de ellos y del FBI.(El frío, calculador y sin alma comportamiento de Cristhian Bahena, el asesino de Mollie Tibbetts)
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