Evo Morales se enfrenta a varios conflictos sindicales

(EFE).- Al menos media docena de conflictos sindicales, con huelga incluida, acosan hoy al gobierno socialista del presidente de Bolivia, Evo Morales.

Los maestros de escuelas públicas ingresarán mañana en paro en demanda de un mayor aumento salarial, la misma petición que sostienen los empleados de los hospitales estatales que hoy cumplieron una semana de paro, según sus dirigentes.

Los más de 100.000 maestros urbanos y rurales exigen un siete por ciento de incremento, frente al seis por ciento aprobado por el gobierno, además de otras reivindicaciones.

El dirigente Miguel Gómez, secretario de Conflictos de la Confederación de Trabajadores de la Educación Urbana de Bolivia, dijo a Efe que las conversaciones con las autoridades «no han avanzado nada» y, en consecuencia, mañana habrá un paro de 24 horas.

La misma situación se vive en la Confederación de Maestros de la Educación Rural de Bolivia (CONMERB), cuyo dirigente Emilio Martínez ratificó que jueves y viernes se suspenderán las labores educativas porque «el sector no ha sido atendido».

La CONMERB, demanda, además, que se apruebe la nueva ley educativa y que se modifique la normativa de jubilación.

Por su parte, los 12.000 trabajadores de los hospitales públicos mantienen ocupadas las instalaciones del Ministerio de Salud en La Paz desde el lunes pasado, acción que fue respondida por la titular, Nila Heredia, con la amenaza de abrir proceso contra los manifestantes.

La Confederación de Trabajadores en Salud también reclama un punto porcentual adicional al 6 por ciento de aumento salarial que aprobó el Ejecutivo, junto a otras peticiones.

Otro conflicto es el planteado por los obreros de la Empresa Minera Huanuni, que pretenden un bono a la producción equivalente al 70 por ciento de sus salarios frente al 40 por ciento ofrecido por la estatal Corporación Minera de Bolivia (Comibol).

Cerca de Huanuni, medio centenar de integrantes de una pequeña empresa de fundición de antimonio está movilizado por una ampliación de su contrato con la estatal Vinto, empresa nacionalizada a la suiza Glencore.

En el área minera, el sindicato de cooperativistas, que era aliado de Morales, ha advertido con reactivar también sus protestas si el Gobierno retoma el proyecto para aumentar un impuesto al que se oponen desde comienzos de año.

Mientras, pende todavía la amenaza de la organización de miles de comerciantes de ropa extranjera usada para presionar a que se amplíe el permiso para la importación de esa mercadería, que venció la semana pasada.

Los «ropavejeros», que desean una licencia por tres años adicionales, están preparando una marcha de protesta.

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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