(EFE).- El presidente de Bolivia, Evo Morales, dijo ayer que la democracia en su país es «liberadora» y no está «sometida al imperio», en respuesta a un informe de Estados Unidos que cuestiona su gobierno y el de Venezuela.
En una rueda de prensa en Palacio de Gobierno, en La Paz, Morales calificó de «intromisión» el informe, elaborado por la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) de EE. UU.
El estudio del DNI, presentado el miércoles ante el Congreso estadounidense, señala que los países latinoamericanos donde la democracia corre más peligro son Venezuela y Bolivia.
Agrega que los presidentes de ambos países, el venezolano Hugo Chávez y el boliviano Evo Morales, «se aprovechan de su popularidad para minar a la oposición y eliminar controles sobre su autoridad».
Morales remarcó que el propio informe reconoce el apoyo que tienen tanto él como Chávez en sus respectivas naciones y, a su juicio, «eso es democracia».
«Si se desgasta la oposición en el país es porque el pueblo siente los procesos de cambio», añadió el mandatario, quien declaró además que EE. UU. «sabe que sus políticas monopolistas y de privatización se acaban, y eso le molesta».
Argumentó que la democracia en Bolivia es «participativa» porque su gobierno garantizó un «pedido clamoroso del pueblo» al instalar la Asamblea Constituyente y, al mismo tiempo, propició un referendo sobre las autonomías departamentales.
«Vamos a profundizar la democracia en Bolivia», subrayó Morales antes de matizar que, no obstante, los sistemas occidentales todavía no han llegado al nivel de los comunales indígenas, donde todo se decide por consenso y no por un régimen de mayorías y minorías.
Las más recientes tensiones entre Bolivia y Estados Unidos se produjeron por el caso de la joven norteamericana Dona Thin, detenida a finales de mayo en el aeropuerto de La Paz por llevar en su equipaje cinco cajas con un total de 500 balas calibre 45.
El suceso motivó un cruce de acusaciones entre Morales, que denunció que su país sufre «agresiones» de EE. UU., y el embajador estadounidense en La Paz, Philip Goldberg, que consideró «inaceptable y fuera de la diplomacia» la declaración del mandatario.
