(EFE / PD).- Según Zapatero lo que dijo el primer ministro de Francia, François Fillon, es falso. Para el presidente del Gobierno español el proceso de regulación de emigrantes que llevó a cabo fue «necesario, conveniente y positivo» y subrayó que «nadie puede trabajar en la ilegalidad».
Zapatero se pronunció en estos términos a raíz de la polémica surgida por unas declaraciones del primer ministro francés, François Fillon, en las que aseguraba que el presidente español se arrepentía de haber llevado a cabo ese proceso.
En unas breves declaraciones a los periodistas momentos antes de mantener una reunión con el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, en Villanueva de Oscos, donde pasa ocho días de vacaciones, Zapatero dijo que no se arrepentía de haber hecho el proceso de regularización de inmigrantes llevado a cabo en 2005.
De hecho, el jefe del Ejecutivo afirmó que cree que «el gobierno francés va a emitir una nota de aclaración de lo que ha podido ser una mala interpretación».
«Los empresarios no pueden tener trabajadores que estén en la ilegalidad y cuando llegamos al Gobierno había 700.000 inmigrantes en situación de ilegalidad que desde luego mi gobierno no va a consentir».
El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, fue el primer miembro del Gobierno en reaccionar a las palabras de Fillon y defendió el lunes como «un éxito» y «un modelo» la regularización masiva de inmigrantes llevada a cabo en 2005 por el Gobierno frente a los recelos de Francia.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, criticó cuando era ministro del Interior al Ejecutivo español por iniciar un proceso de regularización de inmigrantes sin consultar a la Unión Europea.
Por su parte, el secretario de Comunicación del PP, Gabriel Elorriaga, pidió el lunes a Rodríguez Zapatero que convierta en «disculpa» a los españoles las «explicaciones y excusas» que ofrece a otros ejecutivos europeos sobre el proceso de regularización de inmigrantes ilegales.
