(PD/Agencias).- Los registros civiles y sobre todo las comisarías viven desde hace unos meses una situación límite. Al kafquiano y lento proceso de renovación de DNIo de pasaporte, se suma ahora la avalancha de peticiones de nacionalización protagonizada por inmigrantes latinoamericanos que consiguieron papeles en la regularización masiva del año 2005 ha colapsado por completo estas oficinas y ha convertido el acceso al pasaporte español en una carrera de obstáculos sin final.
La web del Ministerio de Justicia cifra en unos 24 meses el tiempo necesario para convertirse en español, pero en la actual situación los expertos calculan que al solicitante le esperan no menos de cinco años de calvario burocrático. Eso siempre que no se llame Ronaldinho o tenga buenos padrinos.
El alud parece haber cogido por sorpresa a las administraciones, pero era un fenómeno perfectamente predecible. Este verano se cumplen dos años de la regularización, el tiempo de residencia legal que la normativa exige a los extranjeros originarios de Latinoamérica para poder pedir la nacionalidad. Era lógico pensar que la gran mayoría cursaría la solicitud, dado que ser español solo les reporta ventajas y, además, pueden mantener el pasaporte del país de orígen.
Siguiendo esta misma lógica, es muy posible que la situación aún evolucione a peor. En septiembre del 2005, tras la regularización, 927.000 latinoamericanos figuraban como inmigrantes con papeles en el registro del Ministerio del Interior.
Aunque únicamente un tercio de ellos dé un paso al frente para ser español en los próximos meses, todo el sistema administrativo saltará por los aires si no se remedia.