Clinton se guarda un as en la manga en los caucuses de Michigan y Florida

Clinton se guarda un as en la manga en los caucuses de Michigan y Florida

(David S. Broder/PD).-Jim Naughton y John Mashek son dos de los reporteros políticos más inteligentes de la hornada más reciente. Naughton es un veterano del New York Times y el Philadelphia Inquirer, y del Poynter Institute de San Petersburgo, Fla., un laboratorio de ideas del periodismo. Mashek salió de Dakota del Norte y de Tejas y después de una carrera distinguida, se jubila del US News & World Report.

Los dos también destacan por sus traviesos sentidos del humor. Pero no bromeaban cuando se reunieron durante la excursión anual de Mashek al campamento de entrenamiento de Phillies en Clearwater, Fla., y se aplicaron a resolver el problema de las controvertidas delegaciones de Florida y Michigan en la Convención Nacional Demócrata.

Como ya sabrá, esos dos estados han sido objeto de acciones disciplinarias por adelantarse a sus fechas de elecciones primarias asignadas. El Comité Demócrata les retiró sus delegados, y hasta la fecha los planes de una re-votación o algún otro artificio para introducirlos en la convención de Denver se han visto truncados por disputas legales y políticas.

Mashek me enviaba un correo electrónico esta semana esbozando una solución de compromiso que achaca a Naughton. Ellos aceptan la extendida opinión de que es probable que Obama finalice la temporada de primarias en junio encabezando la carrera de los delegados, pero falto de los 2.024 votos necesarios para la candidatura.

Clinton está presionando en favor de acoger a ambas delegaciones, lo cual le daría dos victorias más en escenarios vitales. Ella marcó su nombre en ambas papeletas, aunque se unió a Obama respetando la prohibición del Comité Demócrata de no hacer campaña en esos estados. Obama estuvo en los comicios de Florida y sus partidarios de Michigan habían recurrido a una lista artificial de candidatos. Pero quedó por detrás en ambos estados y, comprensiblemente, no está impaciente por ver crecer el voto popular de Clinton y su suma de delegados.

De manera que he aquí el plan de Naughton: dado que tanto Michigan como Florida violaron con conocimiento de causa las normas del partido, deben ser castigados reduciendo a la mitad el número de sus delegaciones. Pero dejaría a los 183 delegados restantes a elegir en las primarias enconadas que ocupasen sus asientos y votasen en la plataforma o en casi cualquier otro tema — a excepción de aquellos que tengan un impacto directo sobre la candidatura presidencial.

Cuando hablamos, informé a Naughton de que es una solución inteligente. Lo que no le dije es que durante semanas he estado haciendo acopio de valor para escribir acerca de una solución propia cogida con alfileres, que solamente tendrá atractivo para los Demócratas más desesperados.

Hace casi 50 años, viajé a Austin para cubrir la convención Demócrata del estado de Tejas. Como es costumbre, los progresistas, encabezados por la temible Frankie Randolph de Houston, fueron integralmente desbordados y humillados por los asiduos del partido que apoyaban a
Lyndon Johnson y a Sam Rayburn.

Tras su aplastante derrota final a cuenta de alguna plataforma o normas en caso de disputa, Randolph encabezó su improvisado y acuciado ejército a los exteriores de la convención y hasta campo abierto. A continuación se volvieron a reunir en lo que llamaron una convención «colectiva» propia, y aprobaron todo lo que quisieron aprobar al tiempo que se ciscaban en los poderes oficiales.

De manera que esta es mi idea. Cuando los delegados de Florida y Michigan lleguen a Denver, deben presentar sus credenciales a la convención y — dando por sentado que Obama encabeza los resultados de los demás comités y primarias — prepararse para ser rechazados. A continuación se van, «se reúnen colectivamente» en una sala próxima, y hacen lo que tengan que hacer, incluyendo depositar votos oficiosos para presidente.

La televisión cubriría el espectáculo, y la retórica fluiría. No satisfaría a aquellos electores de Florida y Michigan que afirman que el partido le está «desencantando» pero su agravio en realidad es con los líderes de sus estados que fueron sorprendidos intentando
anticiparse a la fecha.

En el caso de los delegados en el aire, sin embargo, el resto de gratificaciones de la convención semanal aún estarían disponibles — las fiestas, los rumores, las entrevistas de prensa.

Hasta puedo imaginar que el momento de la lista presidencial ha pasado, el director de campaña del candidato ganador se hace con el micrófono, pasa a suspender las normas y sugiere una votación unánime para invitar a «nuestros amigos ausentes de Michigan y Florida a unirse a nosotros» en sus asientos de la convención.

Sonrisas. Abrazos. Armonía divina. De todas maneras, es mejor que una demanda.

© 2008, The Washington Post Writers Group

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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