Raúl Castro conmutará la pena de muerte a un grupo de presos comunes

(PD).- El presidente de Cuba y segundo secretario del partido, Raúl Castro, ha anunciado que conmutará la pena de muerte a «un grupo de condenados» por cadena perpetua o penas de 30 años de prisión, según los casos.

Se trata de una decisión que no se debe a «presiones» sino a un «acto soberano en consonancia con la conducta humanitaria y ética de la revolución cubana desde sus inicios», aseguró Castro ante un pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC, único).

El acuerdo de conmutar la pena capital no implica su supresión del código penal cubano, dijo el presidente. En Cuba existe la pena de muerte, pero no se aplica desde el 2003.

«Los condenados -entre ellos varios centroamericanos- en su mayoría cometieron delitos comunes de máxima gravedad, sobre todo contra la vida. Son crímenes que si volviéramos a enjuiciarlos, resultaría difícil no aplicarles la misma pena», señaló Castro.

‘Política aplicada desde el año 2000’

«Esta situación se produce principalmente por la política aplicada desde el año 2000 de no ejecutar ninguna pena de este tipo, y que sólo fue interrumpida en abril de 2003 para frenar en seco la oleada de más de 30 intentos y planes de secuestro de aviones y barcos alentados por la política de EEUU», agregó.

Raúl Castro se refería a la ejecución de tres secuestradores cubanos que capturaron una pequeña embarcación de pasajeros en el puerto de La Habana sin que entonces se produjeran heridos.

Por otra parte, adelantó que el Tribunal Supremo cubano tiene pendiente tramitar los recursos de apelación de tres acusados, «los que serán analizados próximamente», y mencionó a un salvadoreño y a un guatemalteco acusados por actos terroristas con bombas contra hoteles en 1997.

Los salvadoreños Raúl Ernesto Cruz León y Otto René Rodríguez Llerena están condenados a muerte desde 1999 por esos atentados, pero Castro habló solo de un ciudadano de ese país.

El tercer caso es el del cubano-americano Humberto Real Suárez, condenado en 1996 por el asesinato, dos años antes, de Arcelio Rodriguez, funcionario del Partido Comunista.

Decisión final

«Sólo puedo afirmar, dentro de nuestras prerrogativas, que la decisión final del Consejo de Estado no estará en contradicción con la política expresada anteriormente», dijo el general.

Raúl Castro reconoció que se trata de un «asunto sensible y hasta polémico» y afirmó que la decisión se ha adoptado «no por presiones, sino como un acto soberano en consonancia con la conducta humanitaria y ética que caracteriza a la revolución cubana desde sus inicios».

«Conociendo, además, que el compañero Fidel es favorable a eliminar, cuando existan las condiciones propicias, la pena de muerte por cualquier tipo de delito, y se opone a los métodos extrajudiciales que algunos países bien conocidos practican impunemente», explicó.

No obstante, precisó que esta decisión «no significa que suprimamos la pena capital del código penal».

«En diversas ocasiones hemos discutido sobre el tema y siempre ha prevalecido el criterio de que, en las actuales circunstancias, no podemos desarmarnos frente a un imperio (Estados Unidos) que no cesa de acosarnos y agredirnos», agregó.

Como el «terrorismo contra Cuba ha gozado de total impunidad en los Estados Unidos», dijo Castro, resultaría «ingenuo e irresponsable renunciar al efecto disuasivo que provoca la pena capital en los verdaderos terroristas, mercenarios al servicio del imperio».

«Cuba entiende y respeta los argumentos del movimiento internacional que propone su eliminación o moratoria. Por esa razón nuestro país no ha votado contra tales iniciativas en las Naciones Unidas», indicó.

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