Clinton y McCain vuelven a la zona cero del conflicto en Oriente Medio

Clinton y McCain vuelven a la zona cero del conflicto en Oriente Medio

(David Ignatius).-Los acontecimientos que marcan la diferencia en la campaña de 2008 son asuntos de guerra y paz. Ambos pueden estar en juego entre hoy y noviembre, en sentidos que añaden volatilidad adicional a la carrera presidencial.

Comencemos por la guerra: Estados Unidos está librando ya dos de ellas, en Irak y Afganistán. Pero a juzgar por los recientes comentarios de funcionarios de la administración, existe también una posibilidad reducida, pero creciente, de conflicto con Irán.

La administración está dando señales a los iraníes de que tienen que detener el abastecimiento y el entrenamiento de las milicias chiítas en Irak — o corren el riesgo de represalias americanas. El gobierno Maliki en Bagdad, preocupado por el peligro de la escalada, está pasando este mensaje a Teherán, pero la única consecuencia hasta la fecha ha sido que los iraníes han roto las conversaciones en Bagdad que estaban encaminadas a estabilizar la situación.

La demostración de fuerza militar por parte de la Casa Blanca Bush casi parece rutina, pero preste atención al comentario la semana pasada del Almirante Michael G. Mullen, el oficial que preside el Estado Mayor Conjunto. “Irán no se va a esfumar. Necesitamos ser fuertes y genuinos en el estilo disuasorio, no ser tan predecibles».

El riesgo de una confrontación norteamericano-iraní está creciendo en parte a causa de que Arabia Saudí y otros aliados de Estados Unidos en Oriente Medio están impacientes por ello. «A puerta cerrada, rezamos porque los iraníes cometan un error de manera que tengáis un motivo para atacar», me decía esta semana un saudí. Otro destacado funcionario árabe decía que espera que Estados Unidos ataque los campamentos de entrenamiento iraníes justo al otro lado de la frontera con Irak.

¿Cómo se desarrollaría en la campaña una confrontación Estados Unidos-Irán? Obviamente, eso depende de cómo lea usted el ánimo político norteamericano. Normalmente, asumimos que la nación cierra filas en torno a la parte de la guerra, pero eso no es tan seguro en este caso. América está cansada de la guerra y desconfía del Presidente Bush. De manera que una escaramuza militar con Irán podría salir por la culata, sumándose al descontento público — como sucedió en gran medida con el ataque de la administración Nixon a los refugios del Viet Cong en Camboya en 1970.

Sumándose a la volátil mezcla está la postura beligerante de Hillary Clinton sobre Irán. Su amenaza retórica de «destruir totalmente» Irán si ataca a Israel es más estridente que nada que haya salido de la Casa Blanca Bush. Su postura anti-Irán debilita el atractivo de John McCain como candidato duro de roer. Pero complica su alegato a favor de retirar rápidamente las tropas norteamericanas de Irak, puesto que el principal beneficiario de tal maniobra sería Teherán.

El otro comodín de la campaña es, me satisface decirlo, la posibilidad de negociaciones de paz en Oriente Medio. Los funcionarios de la administración Bush siguen insistiendo en que tienen posibilidades de alcanzar un acuerdo de paz palestino-israelí mientras Bush ocupa la presidencia. Por esto, entienden un acuerdo sobre el papel — uno que codificaría las directrices de la solución de dos estados que fue negociada pero nunca concluida finalmente durante los últimos días de la administración Clinton. Este «acuerdo simbólico» podría ser aprobado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y proporcionar un sustrato para continuar las conversaciones sobre implementación del año siguiente.

Un acuerdo de paz — incluso uno que no tenga ningún efecto práctico sobre el terreno — sería un logro digno de orgullo para el Presidente Bush. Pero sus beneficios políticos para el Partido Republicano serían limitados. Ni siquiera un tratado de paz formal entre Egipto e Israel logró salvar a Jimmy Carter de la derrota en las urnas en 1980. En esas elecciones, y quizá este año, los iraníes jugaron el papel de aguafiestas.

Finalmente, hay rumores entre bastidores procedentes de Israel y Siria sobre un posible tratado de paz. Este sería el acuerdo pragmático definitivo — a Israel le gusta la estabilidad que el régimen militar de Bashar al-Assad proporciona en Damasco, y califica la hegemonía siria en el Líbano como un precio aceptable y quizás deseable. Un rasgo importante de las negociaciones sirio-israelíes es que han utilizado a Turquía como intermediario clave. Si Turquía puede arbitrar la paz entre estos dos, ello volvería a vincular firmemente a Ankara con el mundo árabe por primera vez desde el colapso del Imperio Otomano en 1918.

La campaña de 2008 ha sido tan cautivadora que es fácil olvidar lo que está sucediendo en el mundo real que podría dar al traste, una vez más, con las certidumbres de estrategas y encuestadores. La campaña se ha centrado en las últimas semanas en preocupaciones financieras a causa de los temores a una profunda recesión. Pero mientras estas inquietudes económicas se desvanecen un poco, probablemente volvamos a la zona cero de Oriente Medio, y a los temas de guerra y paz que se entrelazarán a lo largo de lo que queda de esta campaña.

© 2008, The Washington Post Writers Group

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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