«Se busca sicario para un trabajo sencillo»

"Se busca sicario para un trabajo sencillo"

(PL).- La policía de la capital mexicana investiga una serie de anuncios clasificados publicados en Internet por gente que ofrece sus servicios como sicarios por sumas desde 6.000 dólares. Los cárteles de narcotraficantes incluso buscan a sus posibles ‘trabajadores’ en otros países o en las fronteras.

En lo que va de año, cerca de 2.000 personas han muerto a manos de los sicarios.

Un aviso en un sitio de Internet, que publica anuncios gratis de gente que vende viejos electrodomésticos o alquiler de viviendas, ofrece los servicios de un «sicario ex militar profesional y discreto».

‘Trabajo garantizado en 10 días o menos, ya antes trabajos en España, 6.000 dólares, propuestas serias’, dice el aviso.

Una portavoz de la policía dijo que las autoridades estaban tomando en serio los anuncios, en momentos en que los cárteles mexicanos de la droga y las pandillas del crimen organizado se han hecho notar más con asesinatos por ajustes de cuentas, arrojando cuerpos y cabezas cercenadas en las calles.

1.700 muertos sólo en 2008

Unas 1.700 personas han sido asesinadas en lo que va del año en ataques entre los propios carteles rivales y contra los miles de soldados y policías federales enviados para combatirlos. Las bandas suelen usar asesinos pagos con armas de alto calibre en sus golpes.

«El tema de los sicarios (cibernéticos) es un problema real que se está enfrentando en todo el país: gente que ofrece sus servicios y cobra por matar a otro», dijo el oficial de policía Miguel Amelio Gómez, citado por el periódico Reforma.

Fichaje de un sicario

Cárteles de la droga mexicanos emitieron incluso anuncios en radios de Guatemala este año, que buscaban ex soldados de élite para trabajar como contrabandistas y un grupo armado del cartel del Golfo colgó pancartas en ciudades cercanas a la frontera con Estados Unidos para reclutar gente.

Uno de los avisos titulado ‘Sicario-asesino a sueldo’ decía: «¿Problemas con alguna persona? ¿deseas que lo solucione? Escríbeme, 100 por ciento profesionales no cobramos adelantos». Una de las personas que publicó un anuncio, contactado por Reuters, dijo que tenía «experiencia internacional» y suficientes historias como para escribir un libro.

Un sistema de justicia poco efectivo y lento se traduce en que muchos homicidios en México no son investigados y los asesinos eluden la cárcel. En el sitio en Internet también había un aviso de alguien que buscaba contratar a un sicario «seguro y confiable» para «un trabajo sencillo» en Ciudad de México.

LA MANO FRÍA DE UN SICARIO LLAMADO «EL CHAKY»

«Chaky , tú mero, sin ruidos», fue la orden de sus jefes y sin dudarlo, Arturo Hernández González la cumplió. Esa noche, tomó la daga de 30 centímetros de largo y sin concesiones la hundió a la altura del corazón en cada uno de los cinco hombres levantados por el cártel de Juárez. La instrucción fue ejecutarlos como castigo luego de que la policía interceptara siete toneladas de cocaína que las víctimas garantizaron entregar en Estados Unidos.

Cuanta Francisco Gómez en El Universal que, después de concluir esa matanza, El Chaky, uno de los sicarios más temidos que han operado en México, lanzó los cuerpos de sus víctimas a una fosa que hizo construir con un trascavo en el rancho Guillermo, ubicado en Ciudad Juárez, Chihuahua. Los asesinados esa noche por incumplir el trato con el cártel de Juárez fueron Carlos Herrera, El Viejón, y cuatro de sus cómplices.

«Alfredo», un testigo protegido de la Procuraduría General de la República (PGR), narra esa y otras historias de El Chaky, el otrora sicario y jefe de seguridad del cártel de Juárez. Incluso, a Hernández González se atribuye la autoría de los levantones -el secuestro de enemigos o traidores del cártel de Juárez- y de las llamadas «narcofosas», cementerios clandestinos donde eran depositados los cuerpos de quienes eran ejecutados por esa organización y cuya práctica comenzó a ser común en los años 90.

Hombres como El Chaky son parte de la expresión criminal que ha extendido en todo México en los últimos diez años; fenómeno al que se ha denominado como «sicariato». Ello, según los investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Luis Astorga, y del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), Gabriela Gutiérrez, y Javier Dondeé, no es más que una extensión del tráfico de drogas y que se concreta con las ejecuciones ocurridas a lo largo y ancho del territorio mexicano.

Tan sólo en el último año se cometieron en todo México mil 537 asesinatos del tipo de las llamadas «ejecuciones» o «ajustes de cuentas» y que no fueron otra cosa que homicidios, la mayoría de ellos cometidos por los grupos armados o de sicarios al servicio de las organizaciones del tráfico de drogas en el país.

La trayectoria criminal de Arturo Hernández González, El Chaky, quien llegara a ser comandante de la Policía Judicial Federal, no es muy diferente de la de muchos policías mexicanos que se han ligado al narcotráfico. De ser un ayudante del general y actual convicto por narcotráfico, Arturo Acosta Chaparro, pasó a ser agente judicial de esa entidad y posteriormente llegó a la Procuraduría General de la República (PGR).

Desde ahí, El Chaky se ligó directamente con el cártel de Juárez. Según sus propias palabras, «conocí a Amado Carrillo Fuentes y a su hermano Vicente en una carrera de caballos en la ciudad de Chihuahua». Tiempo después de ese encuentro trabajaría directamente para el extinto Señor de los cielos, y a la muerte de éste se convirtió en el hombre de confianza de su hermano Vicente, pero también el principal sicario y jefe de la célula de seguridad de la organización.

El común denominador de los grupos dedicados al narcotráfico en México, según los investigadores de la UNAM y del Inacipe, es el hecho de integrar a su organización grupos armados o de sicarios. Lo anterior, indican los especialistas, se explica como parte de la expansión y especialización de los grupos de narcos, como en el cártel del Golfo que incluso pudo penetrar estructuras militares para corromper y reclutar a miembros del Ejército, como Los Zetas.

De hecho, según los analistas, las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas en México han encontrado en las policías federales, estatales y municipales de todo México, uno de sus semilleros para la integración de sus propios grupos armados o de sicarios. El investigador de la UNAM, Luis Astorga, dijo que «nosotros estamos pagando por el sicariato en gran medida, es una de las perversiones dentro de un proceso de descomposición del Estado».

A los grupos dedicados al narcotráfico, agregó, les sale más barato corromper policías y militares que formar a sicarios. Les es más conveniente comprar a policías o militares que adiestrar en el manejo de armas AK-47 a campesinos o gente de los estratos sociales bajos, como en Colombia, explicó el especialista en temas de narcotráfico.

En un contexto de transición en el que el Estado perdió su capacidad de árbitro y de control ante el narcotráfico, los propios grupos dedicados al tráfico de drogas buscan en la lucha entre ellos la hegemonía a toda costa, indicó Astorga y añadió que la falta de un liderazgo tan claro como en la época de Miguel Ángel Félix Gallardo, y ante la incapacidad del Estado para controlar la situación, «vamos a seguir viendo sangre hasta que una de las fuerzas en pugna se coloque por encima de otras».

La investigadora del Inacipe, Gabriela Gutiérrez, explicó que los grupos armados, entre ellos también los de los llamados sicarios, surgen en momentos críticos de la política nacional y demuestran un grado de ineficacia del Estado, pero sobre todo alertó sobre el riesgo de ser promotores de desestabilización en aquellos sitios en donde operan. «Son un riesgo de seguridad nacional», comentó.

Como sabemos, agregó, la delincuencia organizada, por ser una actividad sumamente lucrativa, puede financiar una serie de delitos que vincula a su alrededor, tal como sucede con los grupos armados o el lavado de dinero o el tráfico de armas que puede ser un fenómeno trasnacional.

Si bien El Chaky como hasta ahora todos los sicarios mexicanos siempre han operado en el ámbito nacional, sus acciones tuvieron repercusiones en otros países, pues antes de matar a El Viejón y a sus cuatro cómplices, El Chaky fue comisionado para levantar al colombiano Castor Alberto Ochoa Soto, un prominente narcotraficante con el que Amado Carrillo Fuentes hizo negocios y fue su compadre. «Díle que venga para platicar con él o si no, de todas maneras lo traen», le dijo El señor de los cielos a Hernández González.

Ochoa Soto fue otro de los detenidos en Estados Unidos por el cargamento de siete toneladas de cocaína y, precisamente aquel día fue liberado y deportado a México por las autoridades estadounidenses. Amado Carrillo sospechaba que éste proporcionó información de el cártel de Medellín y el cártel de Cali, ya que durante el lapso que estuvo detenido, fueron arrestados y muertos varios narcotraficantes en Colombia.

Por eso, Carrillo Fuentes ordenó levantar a Ochoa Soto en el momento en que fuera deportado. Luego de cumplir con esa misión, a El Chaky le fue encomendada la tarea de asesinar al colombiano y a Antonio Tarazón Navarro, un acompañante de éste. Hernández González realizó los crímenes en el lugar conocido como «El Panteón», dentro del rancho El Flaco. Para ello usó su pistola preferida, una escuadra marca Colt calibre 38 Súper, con cachas de oro y piedras preciosas en azul, blanco y rojo que formaban la efigie del personaje del cine Chucky, el muñeco diabólico.

Los grupos de sicarios en México y la mayoría de los países, indicó el investigador del Inacipe Javier Dondeé Matute, operan exclusivamente en territorios nacionales pese a estar necesariamente asociados a formas de delincuencia organizada que rebasan fronteras, en especial el narcotráfico. Y sobre ello destacó que hasta ahora la cooperación a nivel internacional contra el fenómeno del sicariato es limitado, no obstante la afectación que provoca a nivel país.

Por eso propuso eficientar los mecanismos de colaboración internacional. «Yo sostengo que si bien pareciera que los homicidios cometidos por sicarios en México no dañan a Estados Unidos, al final de la cadena hay una afectación muy importante para ambos países, porque los sicarios son un brazo operativo del narcotráfico para lograr que no se interrumpa el flujo de droga hacia los mercados de consumo».

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