Obama apela a la clase media para «cambiar el país y el mundo»

(PL).- Barack Obama ha lanzado esta noche una de las mayores ofensivas mediáticas de su campaña para llegar a la Casa Blanca.

El candidato demócrata ha utilizado una buena cantidad de los 600 millones de dólares (465 millones de euros) que ha recaudado durante su campaña para dirigirse directamente a los votantes, especialmente a esos miles de indecisos que pueden ser la diferencia el próximo 4 de noviembre, mediante un espacio de media hora en horario de máxima audiencia en tres de las principales cadenas de televisión estadounidenses: Fox, CBS y NBC.

Es el primer mensaje publicitario de esta duración que se transmite por parte de un candidato presidencial desde comienzos de los 90, por el que se ha pagado un millón de dólares (773.000 euros) a cada canal.

Objetivo: la clase media trabajadora, a la que Obama ha pedido su voto para «cambiar juntos el país y el mundo» y ante la que se ha presentado como el único candidato capacitado para sacar al país de la grave crisis económica que atraviesa. «No seré un presidente perfecto, pero puedo prometer que siempre os diré lo que pienso y dónde estoy».

Para demostrarlo, el senador se ha servido de las historias de cinco familias estadounidenses que están sufriendo los efectos de la crisis para hacer un repaso a sus principales propuestas electorales en materia de sanidad, educación y creación de puestos de trabajo: rebajar impuestos, aumentar créditos y poner en marcha un «plan de rescate de la clase media trabajadora», a semejanza del aprobado hace unas semanas por 700.000 millones de dólares para hacer frente a la crisis económica y financiera en Wall Street, que se ha extendido a todo el país y que ha contagiado al resto del mundo.

Indecisos

Cuatro de los cinco casos presentados por el senador son de familias que viven en Estados en los que a día de hoy, según todas las encuestas, ninguno de los candidatos tiene ganada la batalla, y que el próximo 4 de noviembre podrían tener la llave de acceso a la Casa Blanca para Obama o para su rival republicano, el senador John McCain.

Obama también ha hablado de los problemas de muchos estadounidenses para cobrar sus pensiones, para tener acceso a servicios sanitarios (se calcula que unos 45 millones de personas no tienen cobertura sanitaria en el país) o para pagar sus estudios universitarios, esto último en un mensaje directo a los jóvenes que votarán por primera vez en estas elecciones.

El candidato ha intercalado además varios aspectos de su biografía poco conocidos: ha recordado a sus abuelos, a su padre, de quien dijo que le marcó más «su ausencia que su presencia», y a su madre, cuya muerte por cáncer fue una las experiencias «más difíciles» de su vida. Y ha aparecido también su esposa, Michelle, que lo presenta como un padre de familia ejemplar.

Tampoco han faltado algunas pinceladas de lo que será su política exterior, para lo cual se apoyará en su candidato a vicepresidente, Joe Biden, y ha adelantado que trabajará para «defender la libertad» en el mundo, con mención a su intención de poner fin a la guerra en Irak, presionar a Irán para que acabe con su programa nuclear, frenar las agresiones de Rusia y seguir luchando contra Al Qaeda en Afganistán.

El mensaje ha concluido con una conexión en directo con Florida, donde el candidato ha invitado a la gente a optar por la esperanza en vez del miedo, y por la unidad en vez de la división, para que todos puedan ver cumplido su propio sueño americano. «Sigamos trabajando fuerte estos seis días, y os prometo que no sólo ganaremos Florida. Ganaremos estas elecciones y juntos podremos cambiar este país y el mundo», sentenció.

Ofensiva mediática

El mensaje electoral se ha retransmitido en horario de máxima audiencia, entre las 20.00 y las 20.30 horas (madrugada del miércoles al jueves en España), en tres de las principales televisiones del país, NBC, CBS y Fox, y aunque también apareció en Univision, la principal cadena hispana de Estados Unidos, finalmente no fue en español como se esperaba sino con subtítulos.

Bill Burton, portavoz de la campaña demócrata, ha explicado que el objetivo es «estar seguros de que el votante que entra en la cabina para depositar el sufragio conoce exactamente cuáles son los cambios que acometerá Obama como presidente».

La última vez que un candidato presidencial compró un espacio en televisión en horario de máxima audiencia para emitir un mensaje tan largo fue en 1992, cuando el millonario Ross Perot, que se presentó como independiente, se publicitó en televisión. Le escucharon 11,6 millones de personas.

La ‘ofensiva televisiva’ de esta noche ha sido una de las piezas clave de la inversión en los medios del senador demócrata, que según cálculos de su equipo de asesores habrá invertido un total de 230 millones de dólares (178 millones de euros) en anuncios en televisión desde que reveló sus planes para intentar conseguir entrar en la carrera hacia la Casa Blanca.

Con estos millonarios gastos, el senador por Illinois habrá batido al final de esta campaña el récord de inversión en publicidad que había establecido hace cuatro años el presidente George W. Bush en la campaña electoral que llevó a la reelección, cuando gastó 188 millones de dólares, con una campaña que por entonces fue considerada sin precedentes en volumen y complejidad.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído