Un ecuatoriano se juega la vida e impide un crimen machista en la calle

(PL).- Wilson, un inmigrante ecuatoriano, podría haber mirado hacia otro lado y poner rumbo a casa tras una dura jornada de trabajo. En vez de eso, decidió apearse del coche y plantar cara al hombre que estaba agrediendo brutalmente a una mujer. Ocurrió ayer por la mañana en el centro de Barcelona.

La víctima, de origen extranjero, recibió media docena de puñaladas de su ex pareja. Está grave, pero la valiente irrupción de Wilson, que la protegió metiéndola en el coche, le salvó la vida.

Como cuenta Jesús García en El País, a diferencia del famoso caso del profesor Jesús Neira, que trató de impedir el maltrato a una mujer y acabó gravemente herido, esta vez la historia tuvo final feliz. Wilson fue, eso sí, más vehemente.

Sacó del maletero una barra de hierro y, sin pensarlo dos veces, golpeó en la cabeza al agresor, que tenía en sus manos ensangrentadas un cuchillo de cocina. No fue el único héroe de la mañana. Mientras la mayoría de transeúntes huían atemorizados de la escena, un operario del gas y un joven oficinista también terciaron en el asunto. Este último usó un fajo de papeles, que el agresor hizo añicos.

La ex pareja caminaba junto a la Sagrada Familia cuando, tras una discusión, Jesús María P. A. (los mossos no han dado los apellidos), español de 40 años, se abalanzó sobre la mujer, la tiró al suelo y le asestó seis puñaladas. Ninguna afectó a los órganos vitales de la víctima, que se encuentra en estado grave en el hospital de Sant Pau de Barcelona. Aunque perdió mucha sangre, no se teme por su vida, informó un portavoz del hospital.

Tras sobreponerse a los golpes de Wilson, el agresor se acercó al vehículo con el cuchillo, pero el joven se defendió con sus herramientas de trabajo hasta que llegaron los Mossos d’Esquadra. El hombre estaba fuera de sí y con la mirada perdida, aunque no opuso resistencia cuando los agentes le esposaron. La policía autonómica le acusa de homicidio en grado de tentativa. El hombre no había sido denunciado por su antigua novia y carecía de antecedentes penales.

La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, calificó de «heroica» la actitud de los tres ciudadanos, mientras que el Consulado de Ecuador en Barcelona anunciaba, nada más saber la noticia, que premiará el arrojo de su compatriota. Wilson rechazó, en declaraciones a Efe, el adjetivo de héroe y aseguró que actuó «por instinto» y sin plantearse si ponía en riesgo su vida. «Ni a un cerdo se le mata de esa manera. Vi lo que pasó y me metí».

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