Montilla pide que se evite ver a los inmigrantes como un «estorbo» ante la crisis

(PD).- José Montilla ha pedido a los catalanes que no vean a los inmigrantes como un «estorbo» en la actual crisis económica, aunque ha avisado a este colectivo que será tan exigente para que se integren como lo fueron con su generación, la que emigró a Cataluña hace unas décadas.

El presidente catalán ha hecho esta reflexión en unas jornadas organizadas por la Fundación Rafael Campalans con el título «Nuevas ideas en tiempos de crisis».

«Además de injusto e imperdonable sería un error creer que por las dificultades del presente los centenares de miles de recién llegados son un estorbo. Ésta es una idea que hay que cortar de raíz, porque podría constituir la semilla de focos de tensión en un futuro inmediato», ha advertido el presidente.

José Montilla ha recordado que el progreso económico de Cataluña en los últimos años ha estado «asociado al fuerte incremento de la población inmigrante», y ha remarcado: «Es impensable reencontrar el camino del crecimiento sin su aportación decisiva».

Hecho este apunte, el presidente de la Generalitat ha dejado claro, sin embargo, que la sociedad catalana no tiene una capacidad de acogida ilimitada.

«En el marco de una recesión se hace difícil de justificar un elevado ritmo de incremento de la inmigración cuando no podemos atender las necesidades de trabajo para las personas que ya viven en Cataluña, sea de donde sea que hayan venido», ha añadido.

«Por sentido de la responsabilidad sólo se puede invitar a los inmigrantes a venir si tenemos trabajo. Si no, les condenaríamos a malvivir», ha remarcado.

Por otra parte, ha destacado que, al margen del reto de la crisis económica, Cataluña tiene el «gran objetivo colectivo» de asegurar que seguirá siendo «un solo pueblo en el futuro».

«El crecimiento económico por sí mismo no asegura el progreso social», ha afirmado Montilla para enfatizar la importancia de asegurar tanto el desarrollo económico como la cohesión social.

En este contexto, ha subrayado que la sociedad catalana debe seguir siendo «abierta e integradora» y velar por los derechos y las tradiciones de los inmigrantes, pero ha recordado que los recién llegados tienen también la obligación de integrarse, empezando por aprender el catalán.

«No seremos con ellos menos exigentes de lo que lo fuimos con nosotros mismos para formar parte de nuestra nación, para ser ciudadanos de Cataluña», ha afirmado, pese a asumir que era más fácil la integración de la emigración española que la de la inmigración actual.

Con estos argumentos, ha alertado de que la «buena gestión» de la identidad catalana «no puede estar exenta de esfuerzo, de exigencia y de un cierto tensionamiento social y cultural».

«Mantener la ausencia de cualquier mínimo conflicto a base de dimitir de lo que nos identifica sería tanto como descapitalizarnos», ha avisado en relación a la integración, que incluye cuestiones como el aprendizaje del catalán.

«Queremos que sean catalanes, pero ellos también han de querer serlo. Les pedimos que nos respeten, que conozcan nuestra lengua y tradiciones, como respetaremos los suyas», ha añadido.

En este sentido, ha prometido que garantizará los derechos culturales, sociales y políticos de los inmigrantes, y ha emplazado a la inmigración a ver en el catalán «una herramienta más para alcanzar la ciudadanía».

«El inmigrante ha de percibir que nos alegra su esfuerzo por hablar catalán», ha apuntado, y ha aseverado que la existencia de dos lenguas oficiales, catalán y castellano, no ha de suponer «ningún problema» en Cataluña.

En este punto, ha prometido que no permitirá que «brote el conflicto lingüístico en Cataluña», y ha comentado, sobre el avance en el uso social del catalán: «Actuando con confianza, rigor y generosidad avanzaremos más que con imposiciones y sanciones».

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