Así es la Casa Blanca de Obama

Así es la Casa Blanca de Obama

El Despacho Oval conserva la antigua decoración y la seguridad de la era de George W. Bush. Pero el presidente Barack Obama ha introducido gradualmente una serie de cambios que diferencian «su» Casa Blanca de la de su predecesor.

La rutina en la nueva Casa Blanca parece más relajada en su estilo, más frenética en su ritmo laboral y más nocturna en sus horarios. Obama «es una persona noctámbula», admitió este viernes su portavoz, Robert Gibbs.

Si a Bush le gustaba empezar la jornada temprano y a las siete de la mañana ya recibía su sesión informativa diaria de los servicios de inteligencia, desde la investidura de Obama hay que esperar hasta casi las nueve para ver en el ala Oeste al marine de guardia que indica que el presidente está en su oficina.

Una vez allí, sin embargo, el ritmo es endiablado. Desde su investidura el día 20, entre otras cosas, Obama ha hablado con una docena de mandatarios extranjeros, ha firmado cerca de quince órdenes ejecutivas y memorandos y ha introducido una segunda sesión informativa diaria, sobre la economía.

Todo un cambio respecto al Bush de los últimos tiempos, cuya agenda diaria apenas contenía eventos públicos.

Ropa informal, piano y rúcula

Si a Bush le gustaba terminar la jornada laboral no más tarde de las seis o las siete, y a las nueve de la noche ya se iba a la cama, Obama interrumpe el trabajo para cenar con sus hijas pero vuelve al Despacho Oval y trabaja hasta altas horas de la noche. Han dejado de ser insólitos los comunicados emitidos cerca de la medianoche.

Además del horario, también ha cambiado el estilo. Ya en su primera jornada de trabajo, rompió el protocolo que había sentado su predecesor -que exigía siempre chaqueta y corbata en el Despacho Oval- al sentarse en su oficina en mangas de camisa.

Pero también a que su carácter es más informal. En las sesiones de trabajo de fin de semana, ha instaurado la ropa informal, algo que hubiera sido anatema en la Casa Blanca de Bush.

Y la marcha Hail to the Chief, con la que les gustaba ser recibidos tanto a Bush como a Bill Clinton en las ceremonias, prácticamente ha desaparecido. El jueves, en el acto de firma de una ley para la igualdad salarial de la mujer, en lugar de la banda militar de antaño se escuchaba música de piano.

Otras innovaciones que el nuevo presidente, catorce años más joven que su predecesor, parece dispuesto a introducir son un cambio en la dieta -si a Bush le gustaba la comida tradicional estadounidense, Obama prefiere las ensaladas de rúcola y las infusiones- y el uso social de la Casa Blanca.

Todos invitados

Ya ha ofrecido su primer cóctel a los líderes del Congreso, y este domingo ha invitado a una quincena de legisladores, demócratas y republicanos, a ver la final de fútbol americano, la Super Bowl, en el auditorio de la residencia presidencial.

Si los Bush apenas cenaron fuera una veintena de veces en ocho años, Obama ha prometido que su intención es salir con su esposa, Michelle, al menos una vez por semana

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