El 90% de las detenciones de inmigrantes sin papeles «no llevan a ningún sitio»

(PL).- Las redadas contra inmigrantes sin papeles no son efectivas, «sólo sirven para perseguir infracciones administrativas cuyo resultado es estéril en su mayoría», señalan fuentes policiales. Con los datos en la mano, tienen razón.

Entre enero de 2005 y marzo de 2008, la Policía detuvo a 156.111 extranjeros en situación irregular en España. Sólo 34.321 (el 22%) fueron expulsados. Las cifras son de una respuesta parlamentaria que el Gobierno contestó en octubre de 2008.

Las mismas fuentes aseguran que por mucho que se ordenen cupos para detener irregulares, el proceso de expulsión es «complicado».

Varias son la razones que frenan las expulsiones: la complejidad de averiguar a qué país hay que deportar a un inmigrante que no tiene documentos, la limitación de plazas en vuelos y viajes de repatriación, o los recursos y peticiones de asilo que se presentan. Así, muchos expedientes de expulsión caducan (tienen un plazo de seis meses).

«Alguien no ha actuado bien»

Por otra parte, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, reconoció ayer que «alguien no ha actuado bien», pero matizó que no fue nadie de su departamento. «Algunas comisarías han podido poner cupos semanales de detención de inmigrantes», lo que «está mal», y «no se volverá a hacer».

Rubalcaba apuntó así al jefe superior de la Policía de Madrid, Carlos Rubio, que ordenó el incremento de estas detenciones en octubre de 2008.

En diciembre del año pasado y enero de éste se han detenido en Madrid a 4.015 sin papeles, un 141% más que en el mismo periodo anterior (con 1.667 arrestos).

En cualquier caso, «el 90% de estas detenciones no llevan a ningún sitio. Duermen una noche en comisaría y como en los centros de internamiento no hay sitio, quedan libres con un expediente que casi nunca se resuelve», explica Alfredo Perdiguero, secretario general del sindicato policial (UFP).

Envían a sus hijos porque no son repatriados

Cada vez vienen más menores en patera desde Marruecos. Los servicios de salvamento rescataron los últimos tres cadáveres (el número 25) de la patera que se hundió el domingo en las costas de Lanzarote. Se trata de un niño, lo que eleva a 16 los menores ahogados en este naufragio, todos magrebíes. Sólo en enero llegaron a Canarias 63 menores marroquíes. ¿Pero por qué esta cifra tan elevada?

Hay una nueva estrategia migratoria. «Los hijos están sustituyendo a los padres», señala Isabel Lázaro, profesora de Derecho y directora del Encuentro sobre Menores Extranjeros No Acompañados (MENA), que organiza la Universidad Pontificia de Comillas.

Los marroquíes envían a sus hijos porque saben que la ley los ampara y que no pueden ser repatriados. La Ley de Extranjería estipula que los menores sin papeles deben ser tutelados por la comunidad correspondiente y vivir en un centro de acogida hasta la mayoría de edad. Un tiempo a veces suficiente para que estos centros tramiten sus papeles y les busquen trabajo.

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