Cáritas atendió a 600.000 personas, muchas de ellas inmigranets en España, en el 2008, la cifra más alta en 40 años

(PD).- La crisis económica ha evidenciado el bajo nivel de protección social que ofrecen las administraciones públicas españolas y ha provocado una avalancha de demandas de asistencia en entidades como Cáritas.

Así se desprende del estudio ‘La respuesta de Cáritas ante la crisis. Impacto, diagnóstico y propuestas’, presentado ayer en Madrid, donde se refleja que el año pasado se atendieron a casi 600.000 personas a través de los Servicios de Acogida y Atención primaria, lo que supone unas 200.000 personas más que el año anterior, y la cifra más alta de los últimos 40 años.

Cáritas cuenta con una red de 6.000 puntos de actuación, apoyados por 56.000 voluntarios y 4.400 trabajadores contratados. Las demandas de ayuda que más han crecido, hasta un 89%, son las referentes a alimentación. Asimismo se han registrado demandas para capítulos como medicinas y leche infantil, pañales, ropa y otras prestaciones básicas. Las demandas de ayudas para vivienda han crecido un 65% y se solicitan sobre todo para hacer frente a impagos de hipotecas y deudas de alquileres a fin de evitar embargos y órdenes de desahucio. Se constata también que la dureza de las condiciones de acceso a los alquileres provoca el hacinamiento en habitaciones y los casos de subarriendos.

El resto de demandas de ayuda se orientan especialmente hacia el acceso al empleo, las peticiones relacionadas con asuntos legales y extranjería y el apoyo psicológico. Cáritas constata otros dos efectos de la crisis: la presencia de gente que acude por primera vez y el regreso de personas que ya habían finalizado los procesos de inserción social.

El informe realizado por los profesores Luis Ayala y Miguel Laparra señala el efecto rápido que la crisis ha tenido en el mercado de trabajo y cómo ha crecido el porcentaje de hogares con todos sus activos en paro. En el primer trimestre del 2007 el porcentaje era del 2,5% del total de hogares y en el primero del 2009 era ya del 6.3%.

En términos absolutos, hay más de un millón de hogares en los que todos los miembros activos se encuentran sin trabajo. Dado que la prestación por desempleo es limitada en el tiempo, cada vez aumenta el número de familias sin ingresos. Cáritas calcula que algo más de 470.000 hogares (cerca de un millón de individuos) no reciben ingresos ni del trabajo ni del sistema de prestaciones sociales del gobierno. Los índices de pobreza registran ya los valores máximos de los últimos 25 años.

El perfil de quienes más sufren la crisis destaca a las familias jóvenes de 20 a 40 años con niños pequeños. Junto a ellos, aparecen los parados recientes, pero también hombres solos e inmigrantes en situación irregular.

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