Francisco De Narváez, el »colombiano’ que venció en las urnas a los ‘imbatibles’ Kirchner

Francisco De Narváez, el ''colombiano' que venció en las urnas a los 'imbatibles' Kirchner

«Desde el de Kid Pambelé a Nicolino Locche, nunca había visto un nocaut semejante como el que este colombiano le propinó al ‘El Loco’ Kirchner». Aunque el parroquiano dueño de esta frase no hablaba de boxeo, se aferraba al deporte de los puños en búsqueda de una metáfora para explicar el triunfo del empresario colombo-argentino, quien el domingo, en las elecciones legislativas, derrotó al clan Kirchner en la provincia de Buenos Aires y dejó temblando al Gobierno de Cristina Fernández.

Casado en segundas nupcias con una ex modelo y padre de cinco hijos, el recién electo diputado reside en Argentina desde los 3 años, cuando sus padres y hermanos se instalaron en Buenos Aires.

En honor de la verdad, De Narváez jamás negó su condición de nacido en Colombia, si bien no hace mucho para recordarlo con frecuencia. Desde hace dos años lucha con la Justicia para ver de qué forma su origen no le impide acceder a una candidatura presidencial, su confesa ambición.

Es la misma ambición que, desde muy joven, lo llevó de la nada a la cima del grupo empresarial familiar y, ahora, a ser uno de los referentes de la oposición argentina, con miras a un 2011 que podría encontrarlo como candidato a Gobernador -según su propias palabras o como Presidente, si encuentra algún vericueto constitucional.

«A mi entender, el mayor error era la falta de participación de la clase empresarial» en la política, dice en su blog.

‘La gente se cansó de los gritos’

De Narváez habla de la pujanza argentina, pero siempre reconoce en el empresariado colombiano a un colectivo de hombres de negocios que sienten su identidad, «algo que nosotros tenemos que construir todavía». Por eso salpica su biografía con recuerdos de infancia y con relatos de cómo su padre introdujo el café colombiano, y con él al mítico Juan Valdez, a este país.

Desde el lunes, ‘el Colorado’ como lo conocen por el color de su cabello viene haciendo valer su triunfo electoral. Es, asegura, «un triunfo de la gente que se cansó de los gritos, que busca consensos y nuevas formas de entendimiento».

Ya le negó al gobernador Daniel Scioli la invitación para formar parte de la nueva conducción del Partido Justicialista (PJ), tras la renuncia, del derrotado Kirchner a su dirección. «Yo con ese tipo de conducción no quiero saber nada», dijo, como una forma de decir que su espacio político es otro.

El lunes, tanto De Narváez como las demás figuras fortalecidas y debilitadas por los resultados coincidían en la necesidad de «garantizar la gobernabilidad por encima de cualquier cosa».

La Presidenta se limitó a admitir la necesidad de «negociaciones», mientras dentro del PJ, acostumbrados a reaccionar ante los cambios, los barones del cono urbano y de las provincias ya comenzaron a olfatear el penetrante olor de la muerte política. Por eso, muy activos, negocian los funerales y examinan cómo entronizar al nuevo jefe con un solo fin: que en la próxima pelea ‘Pambelé’ y su ‘derechazo’ permanezca en los anales boxísticos. (El tiempo)

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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