Los envíos de dinero hechos por inmigrantes desde España y EEUU a Latinoamérica caen en picado

«Mucha gente que mandaba dinero a su familia hoy no tiene trabajo y está preparando el regreso regreso a su tierra. Otros se esfuerzan por enviar algo. Si no lo hacen, sus familias no tienen qué comer. Un fenómeno extraño es que hay personas que ahora están recibiendo dinero desde sus países de origen, cantidades que tenían ahorradas o fruto de la venta de sus propiedades allá».

Desde su agencia en Miami, César Gamboa, ha constatado cómo está afectando la crisis a aquellos inmigrantes que envían habitualmente dinero a sus familiares en sus países de origen.

Los países de Latinoamérica y el Caribe recibirán un 11% menos de dinero procedente de Estados Unidos, España y Japón en 2009, respecto al año pasado, según recientes estudios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Es una consecuencia de la brusca desaceleración económica, la inflación y la debilidad del dólar. En el último trimestre las transferencias totales han bajado un 15% respecto al mismo período de 2008. La disminución afectaría a unas cuatro millones de personas en América Latina y el Caribe, casi un tercio de ellas en México, el mayor receptor en la región.

Los envíos desde Europa disminuirían en 14%, a unos 6300 millones de euros y desde Estados Unidos caerían un 11% a 30.000 millones este año. El organismo internacional calcula que los países sudamericanos recibirán en total unos 43.400 millones de euros, casi 7.000 millones menos de lo estimado, aunque para algunas compañías de este sector la estimación es mucho menor.

«Desde la Florida el envío de dinero a Latinoamérica ha bajado un 45% en comparación con el año pasado, y muchas compañías han tenido que cerrar», ha asegurado Cesar Gamboa, propietario de una agencia de Miami. «Enviábamos 2,5 millones de euros al año. Este año no llegaremos a la mitad».

Para James Carbajal, ejecutivo de la agencia Servientrega de Miami, la situación podría cambiar a partir de Septiembre, cuando termine el periodo vacacional: «Pero no se reactivará con las mismas cifras que en 2007, sino algo discreto como en 2008».

Volver a sus tierras

La encuesta del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) del BID, fue hecha a 1,350 personas, a quienes se les consultó, entre otras cosas, si planeaban volver a sus países. El 34% respondió que esperan regresar en un futuro cercano, en un promedio de 5 años. En la encuesta del año pasado, sólo el 20% manifestaron tales intenciones. Sin embargo, el motivo mencionado más frecuentemente fue la reunificación familiar, no la falta de empleo.

Una tendencia preocupante que reveló el informe fue que los costos de las transferencias de dinero, que habían caído en años recientes debido a la mayor competencia y la introducción de nuevas tecnologías, han dejado de reducirse y en algunos casos han comenzado a aumentar.

Al respecto, la gerente del programa del FOMIN, Julie T. Katzman, dijo que «es fundamental seguir adelante con iniciativas que ayuden a asegurar que los costos de los envíos se mantengan bajos para que los emigrados y sus familias puedan quedarse con un mayor porcentaje de su dinero».

Optimismo

A pesar de las tendencias negativas, algunos analistas observan que el envío de dinero persistirá. «A lo largo de la última década, han demostrado ser más estables que otros flujos de dinero y esto no va a cambiar», ha afirmado Gregory Watson, coordinador del programa de remesas del FOMIN, durante una conferencia reciente en la Universidad Internacional de la Florida (FIU).

«Los que ayudan a sus familias desde el exterior no dejarán de hacerlo, y difícilmente regresen a sus países de origen, a no ser en casos como Brasil, donde las condiciones económicas han mejorado», detalló Watson. La mayoría buscará nuevas posibilidades frente a la crisis, «se adaptará, cambiará de trabajo, ahorrará en consumo o se mudará a otros estados donde tenga más oportunidades».

El BID se ha comprometido junto con el Banco Mundial (BM) a reunir esfuerzos en pos de mejorar el flujo de transferencias. Massimo Cirasino, responsable del Grupo de Desarrollo de Sistemas de Pago del BM, asegura que su equipo se ha concentrado en conseguir mayor transparencia, competencia entre proveedores de servicio, agilidad y reducción de gastos en los envíos.

«Si conseguimos reducir los costos, entonces ayudaremos a disminuir lo que hoy se pierde con el cambio de moneda», destaca Cirasino. Además, advierte de la importancia de conseguir una regulación del sistema de pagos, conocimiento y seguimiento del dinero, para tener mayor seguridad en estos movimientos.

Tanto el BID como el BM abogan por la entrada inmediata en el sistema bancario de millones de familias que reciben dinero pero permanecen excluidas de los sistemas financieros formales. Esto permitiría a los hogares tener mayor protección del dinero, ante todo, para posteriormente recurrir a servicios financieros como el ahorro, el acceso a tarjetas de crédito, los préstamos, etc.

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