El «telefónico» Juan Villalonga y Adriana Abascal se tiran los trastos a la cabeza

El "telefónico" Juan Villalonga y Adriana Abascal se tiran los trastos a la cabeza

Dicen ambos que no hubo esta vez terceras personas, aunque él hacía escapadas «raras» con un director de periódico a Londres. Afirman que han sido «intereses diferentes» y sus «fuertes personalidades» lo que les ha hecho a ambos quemarse en el fuego intenso de una relación que no superó la prueba de la década.

Las malas lenguas aseguran que ella, dura como la roca, lo ha puesto en la calle. En otras palabras: se ha hartado de él y lo ha echado de casa.

La diferencia de edad -Juan Villalonga es 17 años mayor que Adriana Abascal- algo ha debido contribuir a la ruptura -y eso que ella tiene un historial de hombres mucho mayores que ella- tras un matrimonio que les ha ayudado a ambos a construir y fortalecer sus fortunas personales.

Fortunas que en el caso de él, se hicieron inmensas gracias a us puesto en Telefónica y apaños como el Endemol o las «stock options», donde se lo llevo crudo.

PLANES DE AMBOS

¿Qué planes tienen ambos? Es la incógnita que preside en las noches de Marbella e Ibiza muchas sobremesas de la alta sociedad madrileña en su exilio obligado de verano. Villalonga quiso ser primero el dueño de un equipo de la Premier, luego lo intentó en España con proyectos para el Getafe, Valencia CF y el Real Madrid, pero ahora duda sobre si su futuro está en España, Estados Unidos o en la conexión de inteses latinos.

Abascal vs Casanova

En el caso de Adriana Abascal, sus proyectos son más definidos y pivotan sobre Londres y Madrid. ¿Podría ser la sucesora de Isabel Preysler? Ella así lo cree y considera que sus credenciales son superiores a los Genoveva Casanova, quien vive con Luis Miguel una romance cada vez más firme.

Pero la ya ex de Villalonga no ha logrado tocar todas las teclas, aunque eso no quiere decir que no lo consiga. Y no cuenta con los apoyos de una mujer tan influtente como Paloma Cuevas, la mujer del torero Enrique Ponce.

Adriana Abascal, una mujer tan bella como pragmática, con una mentalidad marketiniana de trazar sus objetivos con ambición y cumplirlos, habría llegado a la conclusión de que su proyecto español puede andar más rápido sin Juan Villalonga que con él. Ha comprobado además que su ya ex marido dinamitó en España importantes relaciones y vínculos con círculos de poder tras una ruptura traumática de su anterior mujer, Concha Tallada.

Una humillación no perdonada

En su momento el matrimonio Aznar no aprobó ni perdonó la humillación de Villalonga a su mujer. Y Concha Tallada además sigue muy unida a ese reducido círculo de estrechas amistades del matrimonio Aznar con Miguel Blesa del que quedó excluído Juan Villalonga.

Adriana Abascal ahora tendrá manos libres, oportunidad de que se vea más su propio perfil, y ocasión dorada para dejar de ser de una vez la ex del antiguo patrón de Televisa y del ex de Telefónica. Su fichaje como imagen de la firma Suárez fue un primer paso.

Pero calcula más acciones que van a poner cerco también al trono de Isabel Preysler que comienza a tener muchas candidatas en la agitada vida de la beautiful madrileña. Para los intereses de Eduardo Sánchez Junco, director de ¡Hola!, un asunto suculento, una vez que la mina del clan de los Thyssen empieza ser un pantano del que es mejor escapar.

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