La joven trató de tapar los atributos de la cantante al creer que estaba a punto de perder el vestido...

El escotazo de Beyoncé que deja con el culo al aire a su asustada asistente

... la diva la echó con frialdad

El escotazo de Beyoncé que deja con el culo al aire a su asustada asistente
La cantante norteamericana antes y durante el incidente PD

Comienza a ser aburrido contar las ocasiones en las que la cantante Beyoncé impacta al personal con esos escotes pronunciadísimos que a duras penas ocultan sus atributos (o, más bien, tapan lo suficiente para poner cardíaco a alguno sin que otro estampe el sello de la censura sobre su generoso pecho).

En su cuenta de Instagram, en el «combate del siglo» entre los púgiles Mayweather y Pacquiao, en la gala del Met, antes de los Globos de Oro o en las calles de Nueva York. Contemplar el canalillo a Beyoncé ya no es emocionante.

Pero sí interesante si el pedacito de tela se mueve unos milímetros más allá de lo que parecía planeado y ese desliz provoca que una asistente bastante atolondrada intente taparle las vergüenzas.

El pasado martes, en photocall previo al IDAL X: 1020 Concert, en el Barclays Center de Brooklyn (un espectáculo en el que la propia Beyoncé se subió al escenario junto a Jay Z y otros artistas), la diva norteamericana se presentó con un liviano diseño de Philipp Plein en color berenjena.

Mientras avanzaba a grandes zancadas por la alfombra roja y las cámaras comenzaban a disparar, una asistente saltó junto a ella para recomponerle el escote. Al parecer, creía que el arriesgado vestido estaba a punto de caer al suelo.

Sin abandonar la sonrisa Beyoncé la ordenó que se retirara del foco de los reporteros gráficos, quienes le gritaban «¡reina!». «¡Basta»!», le espetó a la joven quien, con cara de pánico, dejó a medio arreglar el vestido.

Mientras, la reina del pop seguía luciendo una calurosa sonrisa bajo una una gélida mirada. la escena fue grabada en móvil y publicada en Twitter por una persona que se encontraba al otro lado de la línea de fotógrafos. Más allá de la metedura de pata de la asistente y la implacable reacción de su jefa, una cosa quedó bien clara: a Beyoncé no hay quien le toque el escote.

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