La prensa de EEUU lo describe como "local donde mujeres con poca ropa bailan sensualmente y venden con descaro sus cuerpos"

‘Pley Club’: el local de putas donde pillaron a los escoltas de Obama

El hotel ocupado por el Presidente y el resto de la expedición recibió la visita de varias prostitutas

La prostituta explica que la bronca comenzó porque el agente no quería pagarle los 800 dólares que le había prometido

«Mala conducta». Bajo esta acusación han sido relevados de su puesto 12 agentes del servicio secreto estadounidense.

El incidente salpicó a otros cinco militares, también abocados a abandonar sus tareas en Cartagena (Colombia).

Desde Washington se han apresurado a minimizar el incidente, que «no afectó a la seguridad de Obama», quien aterrizó el 14 de abril de 2012 en la capital del departamento de Bolívar para participar en la VI Cumbre de las Américas.

La discoteca «Pley Club», origen de los incidentes, está ubicada en el sector de Manzanillo, un lugar inadecuado para la «conducta intachable de la comitiva» -en palabras del propio presidente estadounidense-.

«Lo que se ha informado no concuerda con esos estándares», indicó Obama.

Explica I. Blanco en ‘La Razón’ que el local que ha acabado emborronando la cumbre política, se encuentra en un modesto barrio de la ciudad. Los clientes son en su mayoría turistas, sobre todo después del revuelo causado por el asunto en toda la prensa internacional.

El «Pley Club» está conformado por un edificio de una sola planta, sin ventanas, engalanado por unas letras de neón azul que no dejan dudas acerca de la categoría del club. En su interior, mesas frente a una pista de baile donde se inicia el espectáculo.

«Un local donde las mujeres con poca ropa bailan sensualmente y venden con descaro sus cuerpos», describe el diario neoyorquino «Daily News».

Con consumiciones que van desde los 18 a los 64 euros por botella (entre 40.000 a 150.000 pesos), el local permite que las bailarinas alternen con los clientes en la sala y, si hay mutuo acuerdo, se vayan con ellos.

Los agentes acusados acudieron al lugar de alterne y regresaron al hotel con varias mujeres, a las que habrían echado a la calle cuando les pidieron dinero a cambio de acompañarlos a sus habitaciones.

Aunque en otro extremo, como recoge the New York Times,  se afirma que fueron expulsadas sin pagar por sus servicios.

El responsable de la Comisión de Seguridad Interior de la Cámara de Representantes, Peter King, indicó que «casi todos» los agentes relevados habían llevado prostitutas a sus habitaciones.

La importancia del servicio secreto

Algunos de los agentes involucrados en el escándalo están casados y son padres de familia. Los escoltas del presidente acuden a los lugares donde se va a desplazar el mandatario para comprobar la seguridad de las instalaciones y de las rutas por las que se moverá la comitiva.

Al margen de los juicios morales, se han alzado voces críticas desde dentro de la fuerza a la que pertenecen estos agentes ya que esa actitud les convierte en objetivo de un posible chantaje: «Algunos están casados y cualquier cosa es posible, las prostitutas podrían estar compinchadas con terroristas o traficantes de drogas».

 

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