Científicos revelan cómo algunos miembros de Fore desarrollaron una protección frente a enfermedades cerebrales

El secreto de por qué en la tribu que come cerebros no hay ningún loco

Aunque semejante menú mató a un importante número de personas, otros consiguieron desarrollar una protección especial frente a una proteína que provoca estas dolencias

El secreto de por qué en la tribu que come cerebros no hay ningún loco
Caníbales PD

Comer cerebros protegió a algunos miembros de una tribu de Papúa Nueva Guinea de la demencia senil.

Según un estudio publicado la semana pasada en la revista científica Nature, una tribu de Papúa Nueva Guinea ha logrado desarrollar un gen que les protege de los priones, un tipo de proteína que está relacionado con enfermedades del cerebro y tipos de demencia.

Según recoge el Washington Post, la tribu Fore, de la mencionada Papúa Nueva Guinea, solía comerse a sus muertos: mientras los hombres se comían la carne, mujeres y niños se comían los cerebros, como una señal de respeto para sus antepasados. Aunque la práctica fue prohibida, parece que la costumbre dejó un legado que persiste hoy en día… en la salud de los habitantes de la tribu.

MUERTES

Se prohibió la práctica del canibalismo en la década de los 50 cuando se descubrió que un 2% de la población se moría cada año por una enfermedad causada precisamente por una molécula en el cerebro. A partir de la década de los 50, la epidemia de kuru comenzó a desaparecer.

Pero ha dejado a su paso un curioso efecto: después de años y años de comer cerebros, algunos miembros de la tribu Fore desarrollaron una resistencia genética a la molécula que causa enfermedades cerebrales mortales, entre las que se incluyen la propia kuru, la enfermedad de las vacas locas y algunos casos de demencia senil.

Los investigadores que realizaron el estudio descubrieron que, al mirar la parte del genoma que codifica las proteínas que fabrican priones, los Fore resistentes a la enfermedad cerebral tenían algo diferente: mientras la mayoría de humanos y vertebrados tienen un aminoácido llamado glicina, aquellos Fore resistentes a la enfermedad tenían un aminoácido diferente: valina.

Esta pequeña alteración de su genoma previno que las proteínas productoras de priones fabricaran la forma de la molécula que provoca enfermedades, protegiéndo a los individuos del kuru.

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