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Netflix: ¿Por qué acusan a ‘Baby’ de promover la prostitución juvenil?

La serie muestra la doble vida de dos chicas adolescentes en el acomodado barrio Parioli, de Roma

Netflix: ¿Por qué acusan a 'Baby' de promover la prostitución juvenil?
Baby

El Centro Nacional sobre la Explotación Sexual, de Estados Unidos, emitió un llamamiento a detener la transmisión de ‘Baby‘, la nueva serie italiana de Netflix, por considerar que la historia allí plasmada «glamuriza el abuso sexual y trivializa la experiencia de un sinfín de menores de edad que han sufrido el tráfico sexual». (Haris Anwar: «Pasado el revuelo macroeconómico, Netflix se posiciona para un fuerte repunte»)

La organización sin fines de lucro envió una carta a Netflix para expresar su descontento ante la intención de la empresa de mostrar una serie basada en el escándalo real conocido en Italia como ‘Baby Squillo’ (‘prostitución infantil’).

¿En qué hechos reales se basa la nueva serie?

El escándalo estalló entre 2013 y 2014 y se centró en dos chicas, de 14 y 15 años, que estudiaban en un colegio de Parioli, un barrio rico de Roma, y estaban involucradas en la explotación sexual comercial en busca de «dinero fácil». La mayor vendía su cuerpo para poder permitirse ropa de lujo, móviles y otros artículos caros, mientras la menor lo hacía por las insistentes quejas de su madre de que no podía pagar las facturas y deudas tras haber sido abandonada por su marido. (Demandan a Netflix y Amazon Prime Vídeo por emitir contenido obsceno)

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Las grabaciones de la Policía italiana evidenciaron, incluso, cómo la madre de la chica más joven le pedía que volviera a «trabajar» aun cuando se sentía mal o cuando se quejaba de que no le quedaba tiempo para estudiar y hacer deberes.

La madre le propuso compaginar ambas cosas y dedicar a los estudios dos o tres horas antes o después del ‘trabajo’.

Las adolescentes, que decidieron colaborar con la investigación y se conocen bajo los nombres falsos de Angela y Agnese, recibían 300 euros por cada «servicio» oral, vaginal o anal y ganaban más de 500-600 euros al día, según recoge The Daily Beast. Además de ellas, en la red de prostitución juvenil participaban al menos una decena de otras chicas.

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El escándalo salió a flote luego de que la madre de Angela (la mayor) avisara a la Policía sobre los sospechosos ingresos de su hija. Tras la investigación, la madre de Agnese fue privada de derechos parentales y sentenciada a seis años de prisión. Dos proxenetas recibieron condenas de siete y diez años de cárcel. En Italia la prostitución no es ilegal, pero el sexo con menores de edad sí lo es.

Los investigadores también obtuvieron una lista de 50 clientes que sabían que las chicas eran menores de edad, según confirmó uno de los arrestados, que aseguró que las muy jóvenes estaban en demanda. Once de los clientes fueron condenados a un año de cárcel y multas. Además, se reveló que uno de ellos era Mauro Floriani, esposo de la política italiana Alessandra Mussolini, nieta del dictador Benito Mussolini.

En su último comunicado sobre la serie de Netflix, el Centro Nacional sobre la Explotación Sexual recordó que «según la legislación internacional y federal de EE.UU., cualquiera que esté involucrado en sexo comercial y tenga menos de 18 años es por definición una víctima de tráfico sexual» y que en la historia real, la madre de una de las chicas fue arrestada por involucrar a su hija en tales actividades.

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El director ejecutivo de la organización, Dawn Hawkins, lamentó que Netflix, pese a apoyar el movimiento #MeToo, «parece ser totalmente sordo a las realidades de la explotación sexual», así como a la indignación de los sobrevivientes de este turbio negocio y de expertos sobre el tema. «Claramente, Netflix da prioridad a las ganancias, por sobre las víctimas de abuso«, declaró.

¿Qué respondieron desde Netflix?

Los representantes de la empresa se han abstenido de hacer comentarios respecto a las acusaciones formuladas desde la mencionada organización estadounidense. Netflix describe su nueva serie como una historia sobre «dos chicas adolescentes del barrio pijo de Roma» que empiezan a vivir una doble vida al hartarse «de sus familias y de sus compañeros de clase».

Uno de los directores del seriado, Andrea De Sica, aseguró ante los periodistas que ‘Baby’ «no es una crónica de hechos reales» y que la intención es mostrar «cómo un grupo de jóvenes puede embarcarse en una aventura en los laberintos de la transgresión, a veces incluso hasta perderse», y hacerse eco de «sus conflictos y sus elecciones».

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Sai tenere un segreto? . . Can you keep a secret? #BabyNetflix

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El guionista Re Salvador admitió que la trama de la serie está inspirada en el caso ‘Baby Squillo’, pero insistió en que se trata de «una historia sobre el amor, no sobre la prostitución», recoge la revista Variety.

Por su parte, el productor Nicola De Angelis señaló que el lanzamiento de ‘Baby’ se produjo «en el peor momento posible, cuando todo lo asociado con el abuso sexual era un problema», pero a pesar de ello Netflix dio luz verde y confió en el producto. «Creemos que esta generación necesita ser representada de la manera más natural y auténtica… Hubo alguna agitación, pero lo superamos porque siempre hemos tenido su gran apoyo», citó De Angelis la respuesta de la empresa.

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