El rugby femenino uruguayo sale a romper tabúes para llegar a las olimpiadas

El rugby femenino uruguayo sale a romper tabúes para llegar a las olimpiadas

Más de cien mujeres, prácticamente todas las jugadoras de rugby que existen en el país, se concentraron en la Rambla de Montevideo, este para ofrecer una exhibición de su deporte.EFE

EFE/Archivo

El camino de la selección femenina de rugby de Uruguay a los Juegos Olímpicos de 2016, que se prevé largo y complicado, comenzó con una de sus más difíciles tareas: combatir los tabúes y convocar a más mujeres a practicar este deporte considerado eminentemente masculino.

Más de cien mujeres, prácticamente todas las jugadoras de rugby que existen en el país, se concentraron en la Rambla de Montevideo para ofrecer una exhibición de su deporte y difundir la noción de que pese a lo que muchos dicen, no es un juego ni agresivo, ni violento ni exclusivamente para hombres.

Entre familiares y curiosos, las jugadoras improvisaron un entrenamiento con la ovalada e invitaron a todas las transeúntes que pasaban por el lugar a que se sumaran al evento para perderle el miedo a este juego.

El objetivo último, además de «entusiasmar» a las mujeres con el deporte, es captar más jugadoras y buscar nuevos talento para alimentar al equipo nacional en su ruta para clasificarse a las Olimpiadas de 2016 de Río de Janeiro, donde el rugby formará parte del programa de competición, según explicó a Efe el seleccionador uruguayo Miguel Risso.

«Las mujeres, cuando se ponen a ello, son buenas para el rugby y le ponen incluso más voluntad que los hombres. Juegan con las mismas reglas y con el mismo contacto y lo hacen bien. El problema es superar las piedras que hay en el camino, que son los prejuicios hacia este deporte y que evitan que las mujeres lo practiquen», afirmó Risso.

De idéntico modo se expresó Lucía del Pino, capitana de la selección nacional, las «Teritas», quien consideró que el problema para captar chicas que quieran jugar se debe a «los preconceptos que existen sobre que es un deporte duro y violento».

Según Del Pino, cuando se le habla de rugby a una mujer inmediatamente piensa en que «se va a golpear y lastimar, porque es un deporte de contacto», si bien una vez que se adentran en el juego «ven que es mucho más estratégico y se le da la vueltita. Al final el contacto queda en un plano secundario».

Del Pino, estudiante de psicología y jugadora de rugby desde hace 6 años, también lamentó «la falta de costumbre» que existe en la sociedad para ver a una mujer practicando este deporte.

«A todas nos dijeron que era para hombres y que perderíamos nuestra feminidad, y eso está muy marcado. La gente se espera un marimacho, algo grotesco, pero no es así. Cuando vamos a dar entrevistas y la gente nos ve como somos, chicas normales y corrientes, se sorprenden», dijo.

Desde que comenzó a practicarse en el país hace diez años, el rugby femenino no ha dejado de crecer, si bien con unas características distintas a su contraparte masculina.

Así, mientras que el rugby masculino en Uruguay sigue estando muy vinculado a los colegios privados y a los barrios acomodados de la capital, el rugby femenino ha encontrado su filón en las clases medias y bajas y en los colegios públicos, explicó Risso.

Además, es mucho más popular en el interior del país que en la capital, donde solo existe un equipo femenino.

«Me da la sensación de que las chicas juegan más al rugby en esos entornos porque no existen esas barreras del qué dirán tan fuertes como los que hay entre los sectores clásicos del rugby», analizó el seleccionador.

Pese a todo, Risso reconoció el progreso realizado por la Unión de Rugby del Uruguay (URU), máximo órgano del deporte en el país, que ya hizo «un lugar» a las mujeres en sus esquemas, sobre todo gracias a «su progreso y los buenos resultados obtenidos».

Así, las jugadoras uruguayas se muestran confiadas en poder seguir expandiendo su deporte y se permiten soñar con la gloria olímpica.

«Hay que mantener la actitud y soñar. Vamos a lograr mejores resultados y será un trabajo arduo. Queremos que el seleccionado crezca y vamos preparando el camino para otra generaciones. Las Olimpiadas son posibles, y hay potencial», sentenció Del Pino.

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